Larga vida al Mercado Hidalgo
El titán de la avenida Juárez abre sus puertas a los guanajuatenses.
Patricio Serna / El Sol de Irapuato
GUANAJUATO, Gto; Sale el sol en Guanajuato capital, sus rayos reflejan un nuevo día en el majestuoso reloj del Mercado Hidalgo, sus puertas se abren para recibir a cientos de guanajuatenses, y con ello un día lleno de color, tradición y un sinfín de historias.
20 millones se invertirán en su mejora
Fue inaugurado por Porfirio Díaz
El “puma”, ya pica los frescos vegetales que acompañarán a los mariscos que ofrece a su fiel clientela, algunos, todavía con el malestar tras la fiesta de la noche anterior, malestar que solamente una sopa de mariscos y una cerveza bien helada pueden curar.
Es el punto de la economía capitalina
Frescas las frutas y verduras en los múltiples establecimientos, frescas como la mañana del 16 de septiembre de 1910, cuando don Porfirio Díaz, inauguró lo que se convertiría en un icono de la arquitectura y la cultura cuevanense.
109 años del mercado
16 de septiembre de 1910 abre sus puertas
Claro, venir a Guanajuato y no probar las charamuscas es imperdonable, y que mejor que el titán de la Avenida Juárez para deleitar el paladar con el singular sabor del caramelo que rápidamente colma de alegría el día de quien las prueba.
A las afueras del mercado, la recepción es sin igual, como si de un homenaje se tratara, los capitalinos se deleitan con los tamales que la familia de Doña Mary ha preparado desde hace varias décadas.
Los sabores, son poco comunes, de cochinita, camarón, mole, rajas, acelga, los tradicionales verdes y rojos, los de dulce y un atole calientito de galleta, frutos secos o arroz, por mencionar algunos, llenan de energía a los comensales para cumplir la jornada laboral.
El olor de la madera convertida en un juguete tradicional, hechos con pasión por los artesanos guanajuatenses que mercan su arte en el segundo piso del recinto, cesa el llanto del menor, quien se va con una sonrisa tras la victoria.
Durante todo el día, se puede apreciar la coreografía de los “marchantes” que bailan al sonido de los comerciantes atrayéndolos, la melodía eterna del regateo entre ambas partes, e incluso, los gruñidos del cliente al no lograr disminuir el costo.
La luna se asoma coqueta en el cielo de Guanajuato, esa oscura cortina llamada noche cae suavemente arropando al titán con su manto bañado de lunares, los comerciantes comienzan a guarecer su mercancía.
Tras un largo día, el Mercado Hidalgo con su estilo ecléctico de tipo industrial cierra sus puertas, un merecido descanso para el coloso, el cual, espera nuevamente un día más para cumplir su misión, ser el punto de encuentro de la economía capitalina.




















