Don Samuel, el comisariado del ejido de Viesca
Su debilidad era la comida (las enchiladas y el pipián) y la música... No bailaba, pero se alegraba escuchando las canciones
Vivió la época del pueblo cuando no tenían luz eléctrica y se iluminaban con quinqués. Decía que las fosas nasales les amanecían negras por el humo. En aquellos tiempos, jugaban al trompo, el cual hacían con un palo de mezquite.
Se casó a los 22 años con Rosalina Fabela García, originaria de Viesca, y procrearon dos hijas: María de Jesús y Raquel. Tuvo la fortuna de conocer a sus 12 nietos, 12 bisnietos y un tataranieto.
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