En México nos indignamos más por temas como “el bastón de mando”, que por la muerte de un niño.
En el Sexenio pasado se mataron alrededor de 14,000 niños en el país y en lo que va de este ya van poco más de 1,600, quiere decir que matan alrededor de 7 al día, estadística que pone los pelos de punta a cualquiera pero que creemos que nunca nos sucederá
Esta deshumanización que sucede día a día y en formas cada vez más impensables, como muchos de nosotros vimos en las noticias, hace unos días en el Estado de México una de las entidades más violentas del país pero de la cual quiero recalcar que es la entidad donde considero, se ven crímenes que parecen sacados de una película de ciencia ficción, sin embargo, como bien decía Salvador Dalí, uno de los mayores exponentes del surrealismo, “De ninguna manera volveré a México, no soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”, esta pequeña pero importante frase viene a ser tan contundente por lo que sucedió con el pequeño niño que murió a manos de 3 personas por una deuda de $1,000 pesos.
Imaginen la necesidad de una madre por $1,000 pesos y que después parte de la garantía (que también es surrealista) sea un ser humano y te digan que esa garantía es tu hijo y que cuando intentes recuperarlo te lo nieguen, pero después lo asesinen y no exista mayor remordimiento, así de deshumanizados estamos y deshumanizados para que como se ha dicho por propios testigos que llegaron a escuchar las torturas a las que sometían a ese niño y que ninguno de los vecinos tuviera la mínima capacidad de realizar una llamada telefónica a emergencias y pedir ayuda para rescatar a ese menor, que por una llamada se hubiera salvado su vida.
En nuestra tradicional pero podrida sociedad mexicana estamos perdiendo el interés por ayudar a los demás, estamos interesados en el “bastón de mando”, “en los lujosos viajes”, estamos encaminando una errónea forma de medir la vida de los mexicanos en contabilizar las muertes de personas todos los días, en culpar a los gobiernos anteriores en vez de aceptar responsabilidades, cuando deberíamos contabilizar estudiantes graduados, contabilizar fuentes de empleo generadas, contabilizar premios y reconocimientos.
La sociedad mexicana está deshumanizada y seguiremos en el mismo rumbo si no aprendemos desde casa a entender el dolor ajeno, entender las necesidades y recuperar los espacios perdidos.