¿No Debemos Juzgar?
Existe una creencia popular en nuestra cultura sobre la cual necesitamos una mayor comprensión, ya que una falsa apreciación de la realidad afecta negativamente para nuestro desarrollo como individuos, como familias y como sociedad.
La creencia popular de la que hablo, se torna como una postura correcta pero sin serlo, como lo analizaremos a continuación.
Esta falsa interpretación a las palabras de Jesús, aunado a las ya equivocadas perspectivas que heredamos, lleva a las personas a creer que es malo juzgar lo que es correcto o incorrecto del comportamiento humano, o pensar que como todos cometemos errores, esa es la razón del por qué no debemos juzgar las acciones de otros.
Pero esto está más fuera de la realidad que los elefantes rosas, porque todas las personas juzgamos, es imposible no hacerlo, es parte de nuestra naturaleza.
Sencillamente todas las personas emitimos juicios, juzgamos sobre nosotros mismos, sobre personas, sobre situaciones. Juzgar significa en el diccionario común: formar opinión sobre algo o alguien, y su raíz etimológica es “iudicare” que significa “dictar un veredicto, indicar ley”.
Por eso, cuando tú revisas el contexto completo de lo que Jesús dijo en este pasaje, notas con claridad que lo que estaba reprobando Jesús era la hipocresía, es decir, cuando tú juzgas en otro lo que tú mismo tienes en ti.
Él para nada está diciendo “no juzgues”, él está diciendo: Fíjate primero en tu estilo de vida antes de señalar el estilo de vida del otro, asegúrate de que estás limpio de lo que quieres condenar en el otro. La enseñanza de Jesús en este pasaje es “no seas incongruente”, en ningún momento la exhortación es a “no juzgar”.
Si se sigue leyendo el contexto de lo que Jesús dijo, y en cada uno de los evangelios, uno se da cuenta que Jesús mismo juzgó el comportamiento humano, clasificándolo, comparándolo por la evidencia de sus acciones externas.
Jesús mismo defiende el derecho de juzgar, cuando dijo “no juzguen ustedes por las apariencias, cuando juzguen, háganlo con rectitud (Juan 7:24)”. Él sabía la importancia de juzgar y la importancia de hacerlo bien.
Pues existe un parámetro que determina si estamos juzgando bien o lo estamos haciendo mal según las apariencias, y este parámetro es la ley moral. El problema no es juzgar, el problema es bajo qué parámetro lo hacemos, qué ley moral tomamos como referencia para emitir nuestros juicios.
Jesús dijo que juzgáramos con rectitud, ¿podrá el ser humano juzgar con rectitud si ignora la ley moral de Dios?.
Si queremos un buen orden en nuestra sociedad, definitivamente toda acción humana debe estar sujeta a ser juzgada si es correcta o no lo es, todo a través de una ley moral que supere a las leyes morales humanas defectuosas, este es el único camino que nos puede abrir un mejor horizonte para nuestro futuro.
Favor de enviar todo comentario al correo: metamorfosiscultural2016@gmail.com Gracias.
Artículo escrito por: Alejandra Pimentel Sánchez. Licenciada en Ciencias de la Familia.

















