La lista de los ejemplos es extensa, pero esto nos puede ayudar a ver con más claridad la importancia de la actitud y su relación con el éxito personal, familiar y social.
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Artículo escrito por: Alejandra Pimentel Sánchez. Licenciada en Ciencias de la Familia.
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La tecnología ha cambiado al mundo, en el sentido de las facilidades que le ofrece a los seres humanos para vivir una vida más cómoda en muchos aspectos, sin embargo, no podemos decir lo mismo de las personas, éstas desean que les vaya bien en la vida, desean bienestar económico, salud, estabilidad emocional, estabilidad familiar, estabilidad social, pero sin que esto les represente un cambio de actitud.
Tal parece que el ser humano quiere traducir la comodidad que le brinda la tecnología a su vida interna, es decir, quiere tener todos los beneficios pero sin que esto le represente ningún esfuerzo, sin embargo, es necesario comprender la relación obligada que existe entre actitud y prosperidad.
Por ejemplo, se registran altos índices de ausentismo laboral e impuntualidad en México (1), pero aún así las personas quieren mayor retribución económica, tal pareciera que pasan desapercibido que lo que están cultivando con esta actitud es la desconfianza, y por lo tanto, se roban la oportunidad de una promoción a puestos de mayor responsabilidad para un mejor nivel de ingreso.
Esto es solo un ejemplo, qué decir del individualismo mexicano, que prefiere trabajar solo que en equipo. En las organizaciones (llámese familia, empresa, instituciones políticas, públicas o privadas, etc.) hay una fuerte lucha de poder y el trabajo en equipo se reduce a desear sobresalir u obtener logros en lo personal, aunque se tenga que boicotear el trabajo de los demás, y lo que se cultiva con esta actitud es el odio, el rencor, la amargura, la envidia, los celos, la rivalidad, el estrés, la enfermedad, robándose del progreso que trae el verdadero trabajo en equipo, la salud mental, la salud física y emocional.
Profundizando un poco más, la definición de la palabra actitud es: Postura del cuerpo humano, especialmente cuando es determinada por los movimientos del ánimo; algunos de sus sinónimos son: postura, disposición, posición, conducta, ademán, gesto, aspecto, porte, apariencia (2).
Para comprender mejor este concepto de actitud, es necesario recordar que la persona manifiesta la postura, el ánimo, la disposición, la conducta, los ademanes, los gestos, el aspecto, el porte, la apariencia, de lo que es en su ser interno, es decir, de lo que hay en sus pensamientos. Hay un proverbio hebreo que cita “Pues como piensa dentro de sí, así es”.
Por esta razón, no puede darse un verdadero cambio de actitud sin una transformación de los pensamientos, así como el conocimiento de los beneficios o perjuicios que traen cada una de nuestras actitudes correctas o incorrectas. Conocer el bien que proporciona el cultivo de las actitudes correctas o virtudes, siempre será un factor estimulante para su desarrollo en lo personal, familiar y social.
Thomas A. Edison, inventor y científico estadounidense, en una entrevista se le preguntó que cuál creía era el primer requisito para el triunfo, contestó: “la habilidad de aplicar constantemente tus energías físicas y mentales a un problema, sin cansarte”, si Edison no hubiera creído en el beneficio que traería resolver el problema de producir su lámpara incandescente, difícilmente habría podido pagar el precio o sacrificio que le representó lograr la meta.
Por ello, nuestra actitud es muy importante, es la que desencadena en nosotros, el triunfo o el fracaso, y para mejorar nuestra actitud debemos comenzar por analizar cuál ha sido nuestro patrón de conducta en el pasado, lo que nos ha traído a donde estamos en el presente y hacer las correcciones para esperar un mejor futuro.
Si en este momento se presentara un reportero frente a ti, pidiéndote participar en un sondeo rápido respecto a qué calificación le darías a México del 0 al 10 en buenas actitudes, como la responsabilidad, la justicia, el orden, la confianza, la puntualidad, la compasión, la disciplina, ¿cuál sería tu respuesta?, y ¿cuál el sabor de boca que te habrá dejado esa respuesta?
Sin lugar a dudas el ser humano está diseñado para sobresalir y triunfar en la vida, lo opuesto nunca será un trofeo en la pared, pero así como el deportista no puede llegar a ser el mejor en su ramo sin poner su voluntad y acción para lograr la meta, así tampoco México nunca podrá salir de ser tercermundista si sus ciudadanos no nos determinan a cambiar las actitudes que nos han tenido sumergidos por siglos en esta condición, y hacer la transferencia hacia las actitudes correctas llamadas virtudes, que nos permitirán el verdadero progreso.
La vida siempre ha sabido recompensar generosamente a aquellos que se esfuerzan y trabajan respetando los principios universales, como las virtudes; de forma contraria, a quienes no lo hacen, las consecuencias siempre serán devastadoras, la ley de causa y efecto no se puede pasar por alto.