Celaya no huele a cajeta
Habitantes de algunas colonias se han resignado a vivir con la pestilencia, más en tiempo de calor y lluvias
Luis García / El Sol del Bajío
La señora Elizabeth García, quien vive en la Segunda Fracción de Crespo desde que tiene cinco años de edad, platicó que a ella le tocó la construcción del rastro de Bachoco, y una vez que empezó a operar comenzaron los malos olores.
“Tengo a mis hermanas en Estados Unidos y cada vez que vienen dicen que el olor es insoportable, que cómo podemos aguantar eso, pero pues tenemos que aguantar, aquí vivimos”.
Otros habitantes, quienes prefirieron no proporcionar sus nombres, coincidieron en que la empresa es muy poderosa, con mucho dinero y que los gobiernos estatal y municipal no han podido ponerla en regla, para que deje de contaminar.
RASTRO Y PERRERA AFECTAN AL SUR
Montero Aguilera señaló que el rastro comenzó a operar en1970 y, sólo en el primer año lo hizo sin problemas, ya que conforme fue aumentando la demanda comenzaron los malos olores.
Cada tres años que va a iniciar una nueva administración municipal, los colonos han solicitado a los respectivos gobiernos que cambien el rastro, ya que básicamente se encuentra en el primer cuadro de la ciudad, dijo don Alfonso.
Alfonso Montero Aguilera resaltó que otro factor es que la planta tratadora del rastro no ha funcionado nunca, lo que calificó como dinero tirado a la basura por parte de las autoridades.
“Es una desatención social y falta de voluntad política del gobierno municipal, entonces tenemos que convivir con los malos olores desde hace décadas”, finalizó el señor Alfonso.

























