Las “vaquitas”, una tradición en Celaya
Por años la familia Ruiz ha instalado su puesto en el Portal Guadalupe
El Sol de Bajio
Desde hace ya varios años las vaquitas y volovanes del Portal Guadalupe, elaborados por la familia Ruiz Ruiz se han convertido en una tradición entre los celayenses.
La tradición de hacer estos panes ha trascendido durante cuatro generaciones y se remonta a los tiempos del emperador Maximiliano de Habsburgo.
“Mi bisabuela trabajaba en la casa de una de esas familias y para las reuniones que ellos tenían siempre pedían que les llevaran canapés y en una ocasión les sirvieron las vaquitas con un poco de picante, pero a ellos se les hicieron muy picantes y de ahí les dieron el nombre de vaquitas”.
Así lo relató Ana Luisa Mancera Ruiz, quien actualmente vende toda la variedad de productos que realiza su familia en el centro de Celaya.
“Cuando mi bisabuela María Guadalupe Méndez trabajaba en esa casa se hizo muy amiga de la señora y ella fue la que le enseñó a realizar diferentes tipos de repostería”.
Posteriormente la bisabuela María vino a Celaya, donde una de sus trabajadoras, la señora Rosita, fue la que comenzó a vender la vaquitas en el centro de la ciudad.
“Al principio la señora Rosita se ponía con una canasta a vender las vaquitas y los volovanes afuera del Cine Colonial y con el paso de los años los de mi familia se pusieron en el Portal Guadalupe”.
Ana Luisa comentó que esta tradición está muy arraigada en su familia ya que desde pequeños les enseñan a realizar todos estos panes, por lo que cuando crecen ya tienen bien dominadas cada una de las técnicas de repostería.
“Yo me acuerdo que cuando eran vacaciones nos levantaban temprano para enseñarnos cómo se hacía la masa, y como se tenía que hornear cada uno de los panes, actualmente seguimos utilizando un horno de tabique con leña”.
Asimismo se siguen conservando las recetas y los ingredientes originales, por lo que los volovanes se rellenan de picadillo o crema pastelera mientras que las vaquitas grandes están rellenas de chorizo, rajas, jamón y nata.
“Además de la producción que sacamos para nosotros también le surtimos a otros tres locales y hacemos pedidos de mayoreo para fiestas y reuniones”.
Pese a que los integrantes de la quinta generación de la familia Ruiz aún están muy pequeños ya están comenzando a involucrarse en el negocio, por lo que esperan que ellos continúen con la tradición.























