La china mulata
La historia fue tomada del libro “Como me lo contaron se los cuento”, de Gabriel Medrano de Luna
Por: Andrea Esparza
Hace muchos años vivía por la calle de la Alegría una mujer de nombre Hilaria Macías, de modesta posición, honrada y buena muchacha de unos 25 años de edad. Llevaba siempre a cada hogar el consuelo y en cada casa se decía algo bueno de Hilaria.
Vestía a veces un hermoso zagalejo y su rebozo de bolita, su pelo era enteramente chino y se dedicaba a atender un pequeño comedor cobrando a los clientes por almuerzo, comida o cena, el módico precio de medio.
-Señor cura – contesta “el chamuco”, si no me concede una palabra, ¿me concederá un rizo? Eso es imposible.
-No- le contesta el señor cura-, yo me encargo de todo. Ve en paz, Dios te bendiga.
Cuentan que después le preguntaban sus amigos cómo le había ido en su empresa y contestaba en voz alta, locamente y asustado: “¡De la china Hilaria!” Expresión que sirvió después para significar un escaparate.


























