Localmiércoles, 20 de septiembre de 2017
Alzheimer, la enfermedad del olvido
Mañana 21 de septiembre es el Día Internacional del Alzheimer
El Sol del Centro
Francisco Javier Valdivia Valdivia

Mañana 21 de septiembre es el Día Internacional del Alzheimer, una enfermedad crónica degenerativa del cerebro, más común en las personas adultas mayores aunque últimamente se ha incrementado el porcentaje en personas jóvenes. En sus inicios es difícil de detectar, la familia y aún los médicos lo atribuyen a la edad. Se pierde tiempo muy valioso mientras se atiende con un geriatra (que hay muy pocos en Aguascalientes). A la fecha no han descubierto un medicamento que cure el mal pero sí que frene un poco el avance de la enfermedad; esto se puede lograr en combinación con el Neuropsicólogo quien mediante una valoración muy detallada determinará si realmente es Alzheimer o algún otro padecimiento, el avance que tiene, qué área está más afectada, etc. Ya con estos datos se diseñará un tratamiento llamado terapia de rehabilitación cognitiva, que puede ser en grupo o individuales; la gimnasia cerebral hace que se conecten entre si las neuronas, se fortalezcan y vivan más. Juan José Esparza Correa, Neuropsicólogo además de sus estudios adquirió la experiencia con su padre, quien a los 50 años fue diagnosticado con enfermedad de Alzheimer, mencionó en entrevista para EL SOL DEL CENTRO: “fue muy doloroso verlo que siendo aún una persona en plenitud, activo ingeniero civil se fue deteriorando rápidamente y murió cinco años después. No había clínicas y sí mucha ignorancia sobre la enfermedad”. Mi padre -manifestó-, paulatinamente dejó de ser el hombre que era y todos empezamos a sufrir las “mil muertes”. Cada día, aunque imperceptible, perdía facultades. Facultades propias de su personalidad y otras. Y un día me di cuenta que mi padre ya no era el hombre que yo conocía. Había perdido casi totalmente su identidad. Era la misma persona, pero dentro de él ya no estaba todo aquello que era él. El tiempo se lo había llevado poco a poco, como si la muerte en vez de llevárselo de tajo hubiera ido y venido por pequeñas porciones de él”. En la Clínica de Memoria “Escala tu Mente”, se ofrece información práctica para familiares. La Psicóloga Verónica Gutiérrez afirma que “la falta de memoria es un síntoma de Alzheimer, enfermedad que ataca al cerebro, matando neuronas”; asimismo la Neoropsicóloga Janneth Ruiz Ornelas agrega que “es un tipo de demencia, la más común y con más casos. Todas las demencias son casos parecidos, forman parte del mismo árbol y tienen la misma raíz, con síntomas similares”. El 70% de las demencias, suelen ser Alzheimer, le sigue la demencia vascular, asimismo hay otras ramificaciones más raras de este mal. Todas las ramas forman parte del mismo árbol, es decir, que todas son enfermedades similares. Los síntomas iniciales suelen ser muy específicos: olvidos, desorientación, dificultad para dar el nombre de las cosas, cambios de conducta, irritabilidad, apatía. Conforme la enfermedad progresa ataca más áreas cerebrales y los síntomas aumentan, hasta olvidar el nombre de sus familiares, la madre, padre, hermanos, esposa e hijos, es porque el mal está en una etapa avanzada, hasta que finalmente la enfermedad destruye las neuronas del sostenimiento de las funciones vitales básicas, como hacer latir el corazón. En términos prácticos las demencias vuelven a los pacientes de Alzheimer como niños, bajando su capacidad de 12, ocho, seis, cuatro e incluso seis meses de edad, por lo que ya no habla, no camina, e incluso “olvida” como respirar. El Alzheimer es una demencia incurable que mata paulatinamente las neuronas y eso es lo que ocasiona fallos de pensamiento y cambios de conducta. No es normal de la edad ni es el único tipo de demencia. Debe diagnosticarse y tratarse con especialistas. Ya diagnosticado el paciente se hace un tratamiento integral (familiar o cuidador y el paciente) de sesiones de rehabilitación cognitiva (gimnasia cerebral) para frenar el avance de la enfermedad por un tiempo -pues hasta ahora es progresiva e incurable-, pero mejora la calidad de vida tanto del paciente como del cuidador. Para el familiar o cuidador periódicamente ofrecen talleres donde se les enseña cómo tratar al paciente y como cuidarse a si mismo para que no les afecte convivir con este tipo de enfermo, pues es una demencia.