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Localmiércoles, 10 de mayo de 2023

"¡Por mis hijos todo!"

Vanessa Villegas, una madre migrante venezolana, ha soportado insomnio, hambre, frío y hasta peligros con tal de llegar a Estados Unidos, para ofrecerle un mejor futuro a sus tres hijos y a su hija, pues en su país no pudo lograrlo

José Luis Cervantes / El Sol de Irapuato

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Lo más complejo es viajar por México

El trayecto más difícil ha sido el de México. La frase que les dijeron cuando entraron al país, por Chiapas, fue que se puede entrar, pero no se sabe cómo van a salir.

Antes de caminar por México, Vanessa anduvo junto con sus tres hijos por tres semanas por la selva del Darién. Le dijeron que en cinco días se podía recorrer ese tramo y no fue así.

Vanessa estuvo ahí, con sus cuatro hijos y también tuvo que permanecer varias horas durante algunos días sola, en lo que su esposo conseguía algo para comer. Pero con todo y esos riesgos, para su familia ha sido más difícil viajar por México.

La pelea por los cartones y la llegada a la frontera

Un cartón se ha vuelto el colchón más confortable para quienes viajan a bordo de La Bestia, como le llaman al ferrocarril. Ha habido peleas, algunas casi a muerte, por un pedazo de cartón, para no dormir entre las piedras que cargan los vagones.

Durante dos meses, Vanessa no ha comido bien, pero ha llegado a la frontera. Sabe que el trayecto es menor y que la posibilidad de ingresar a Estados Unidos como refugiada junto con su familia está cerca.

Llegaron a la frontera a finales de abril y están a la espera de que les den luz verde para poder pasar y llegar a Chicago. El teléfono que carga junto con su esposo lo usan de vez en vez para comunicarse con sus familiares o conocidos y decirles en dónde están.

“No ha sido fácil, ha sido más complejo de lo que pensábamos, pero soy madre y por mis hijos todo, pues ellos son mi todo”. (Con información de Oscar Reyes).

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