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Localsábado, 15 de agosto de 2020

Vivir con dolor no debe ser una costumbre

El enfermo debe aprender a identificar síntomas extraños como el ardor que provoca el roce de la sábana o el agua al bañarse

Rossana Aguilar / El Sol de León

Las causas son muy puntuales y muchas veces, si atendemos a tiempo, el dolor y la enfermedad ahí terminan, pero si no es así, el dolor se puede convertir en una enfermedad por sí misma.

Los estudios en México hablan de una prevalencia mayor a partir de los 50 años de edad y esto es debido a las enfermedades degenerativas y conforme avanza la edad se presentan con mayor intensidad.

Identifique síntomas extraños

El prejuicio y la falta de confianza del paciente lo que genera es “aprender a convivir” con el dolor, situación que no debe suceder, explica la neurocirujana.

“A veces al paciente le da pena decirle al médico qué es lo que sucede, qué es lo que siente y pasa mucho en pacientes diabéticos que tienen una neuropatía diabética dolorosa”.

El llamado es, “en una señal de alarma se debe acudir de inmediato al médico porque puede ser una enfermedad que te cueste la vida o que no te cueste la vida pero la debes de consultar con un profesional para que no afecte su calidad de vida”.

Clínicas del dolor

“Situaciones como éstas requieren de todo un equipo médico, donde el dolor ya se ha complicado o la enfermedad ya es muy grave. Pero hay lugares a donde se puede recurrir. En las clínicas del dolor intervienen muchos especialistas”.

¿Qué tan avanzada está una enfermedad cuando para el paciente ya es insoportable el dolor y acude al médico por este motivo en específico?

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Problema de salud pública

Las consecuencias de la no atención oportuna se reflejan en lo social y en lo económico, tanto para el paciente como para su familia, su entorno y para los organismos públicos de Salud.

“El dolor crónico y el dolor mismo impactan muy gravemente sobre la calidad de vida. El dolor a veces es intenso y sostenido y otras, es fluctuante pero ambas condiciones limitan las actividades diarias de la persona”, afirma Gloria Llamosa.

“Una persona que tiene dolor crónico puede faltar con más frecuencia a su trabajo; puede incapacitarse con más frecuencia o aunque esté presente en su trabajo, no rendir por el dolor crónico”.

“Hay muchos estudios que demuestran una tasa alta de jubilaciones prematuras, justamente por dolor crónico. Desde luego que el impacto no es solamente en la calidad de vida del individuo, sino también en la comunidad”, subraya..

Prevenir es fácil: queme sus calorías

Para la especialista, muchos de estos problemas no solo se tendrían que atender a tiempo, sino también prevenir y educar.

“La obesidad. Si nosotros educamos desde pequeñitos al niño sobre qué debe y qué no debe comer y si los papás del niño sabe qué le debe ofrecer y qué no le debe ofrecer, vamos a ganar muchísimo”.

“Pero además, no sólo en comida se debe educar. Vamos a educar a moverse, a gastar lo que ya nos comimos”.

Y da un ejemplo. “Cuando yo era niña, en el recreo brincaba la cuerda. Te podías comer una chatarrilla pero ya te la habías gastado en la cuerda. Hoy nuestros niños están frente a una pantalla todo el día comiendo. ¿Qué les hace falta? Moverse”.

Señala que “es fácil de prevenir la obesidad y con ello disminuir la tasa de síndromes metabólicos y de diabetes, también en algún punto, la hipertensión, los accidentes cardiovasculares y algunos problemas neurológicos”.

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