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Análisisviernes, 25 de abril de 2025

Prevención y omisiones

La tragedia siempre tiene dos rostros siniestros: el personal, ese del que dependemos de acuerdo con las decisiones que tomamos, y el del lado oficial-gubernamental, del que depende la política pública para hacer cumplir la ley.

Los accidentes mortales de dos motociclistas esta semana, con dos días de diferencia, se pudieron haber evitado si las víctimas y las autoridades hubieran hecho su parte, la preventiva y la de difusión de las medidas de respetar la ley.

En la zona hasta el día de ayer no había señalética que alertara de la peligrosidad de la curva, que “come a cualquiera” si la velocidad es excesiva.

La velocidad y el consumo de alcohol son responsabilidad de la persona, a nadie más hay que responsabilizar.

Por dichas muertes no se debe satanizar a los organizadores de la Semana de la Moto, porque es un evento que cumple con un función para ese público, los “bíkers”.

Cada motociclista debe asumir su responsabilidad al rodar para evitar accidentes que lo lesión y que de paso eviten daños a terceros.

La autoridad también debe cumplir con su función de garantizar la seguridad vial de los usuarios de la vía pública, y más en estos días de gran afluencia de motociclistas.

El motociclista sabe que el uso del casco de seguridad es esencial y obligatorio para no lesionarse en caso de accidente, y respetar los límites de velocidad.

La autoridad, se ve que dichas reglas no se cumplen, aplicar las debidas sanciones al infractor por violar la Ley de Movilidad Sustentable.

Si la anarquía en el exceso de velocidad y el alcohol sigue, como responsabiliza la autoridad, y no se aplican las multas correspondientes, las muertes al manubrio seguirán… por desgracia.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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