Análisismiércoles, 18 de enero de 2023
La defensa del último bastión
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El Partido Revolucionario Institucional esta dispuesto a defender, a cualquier precio, su último gran bastión político e ideológico: el Estado de México. Para ello, me confirman, el priismo mexiquense ha preparado un ejército de casi 40 mil personas que serán desplegadas en la entidad para apuntalar la candidatura de Alejandra del Moral.
Frente a este ejército tricolor –al que se sumará la estructura del PAN y lo que queda del PRD- se encuentra una maquinaria morenista que tiene por objeto arrebatar el estado al PRI y con ello tener control absoluto de la megalópolis que pudiera concentrar casi una tercera aparte de la votación nacional: Estado de México, Ciudad de México, Puebla, y Veracruz.
Hasta el 13 de enero, el Padrón Electoral nacional lo integraban 95 millones 427 mil 955 ciudadanos, de los cuales 12.5 millones están en el Estado de México, 7.6 millones en la Ciudad de México, Veracruz tiene más de 6 millones de votantes y Puebla 4.5 millones; pero la elección mexiquense también es un tema ideológico.
Esta contienda electoral se definirá entre dos facciones políticas dominantes en la entidad y con influencia nacional; una que ha dominado la zona oriente del Valle de México conocida como Grupo Texcoco y la otra, de dónde han surgido cinco gobernadores conocida como Grupo Atlacomulco. Ganar esta entidad significa dominar el camino rumbo al 2024.
El artífice de la estructura priista, que comenzó su reacomodó hace casi un año, es Eric Sevilla, uno de los hombres de mayor confianza del gobernador Alfredo del Mazo y que, incluso a contracorriente de la dirigencia nacional de Alejandro Moreno, operó la consolidación de la alianza con PAN y PRD.
Los priistas han definido a esta contienda como “la madre de todas las batallas” donde dos proyectos de nación habrán de competir cara a cara. Y por ello, me comentan, el PRI no quiere dejar nada al destino ni a la improvisación. Durante las últimas negociaciones con sus hoy aliados, el priismo echó por delante los números alcanzados en la pasada elección mexiquense para tomar el control:
En alianza con PAN y PRD el bloque que encabezó el priismo mexiquense alcanzó 1 millón 613 mil 142 votos, pero adicional a este número, compitiendo solo el PRI ganó 805 mil 821 sufragios, muy por arriba de los 354 mil que obtuvo el panismo y los 97 mil que ganó el PRD compitiendo solos.
Unidos, los tres partidos, alcanzaron 2 millones 869 mil 963 votos contra 2 millones 264 mil votos de Morena y sus aliados. Los priistas saben sus números, los de sus aliados y los de sus adversarios y por ello han agudizado los trabajos para combatir la maquinaria nacional que desplegará Morena en el estado… y hará valer su liderazgo.
Pese a que el PRI mexiquense lleva mano en Va por México para las elecciones de Coahuila y el Estado de México y eso dejó satisfecha a la mayoría dentro del partido, nos hacen ver que sectores críticos de su líder Alejandro Moreno le han cuestionado severamente que hayan cedido a Acción Nacional el control de la designación del candidato presidencial en 2024.
Pero no solo eso, también le han cuestionado que se haya comprometido respetar la prevalencia del PAN en la designación de candidatos al Congreso de la Unión y con ello eventualmente se relegue a los candidatos priistas en las nueve elecciones locales del próximo año, incluida la de la Ciudad de México.
El grupo más critico de Moreno Cárdenas, donde destacan los ex gobernadores que no aceptaron sumarse a la 4T, lamentaron que no se haya buscado incluir alguno de los siguientes métodos para definir al próximo candidato presidencial del bloque opositor: elecciones primarias, foros nacionales o encuesta. Asi pues, esto apenas comienza.