Bailar para no envejecer: una propuesta para la longevidad sin suplementos ni terapias
Una DJ de 61 años de edad fundó un proyecto que estudia cómo el baile y la conexión humana pueden influir en el envejecimiento saludable
Ángel Ponce
En esa época tenía más de 50 años y una trayectoria consolidada en el ámbito de la salud pública y la longevidad.
Sin embargo, hoy encarna una combinación poco habitual: es emprendedora social especializada en envejecimiento saludable, autora, asesora en políticas públicas y DJ activa en la escena electrónica.
Su historia rompe con dos narrativas dominantes: la de que la cultura rave es patrimonio exclusivo de la juventud y la de que la ciencia del envejecimiento ocurre únicamente en laboratorios tradicionales.
De la genética a la pista de baile
Es fundadora y directora ejecutiva de Collider Health, un think tank que impulsa alianzas público-privadas para promover el envejecimiento saludable, y también lidera iniciativas como Business for Health.
En 2020 publicó Live Longer with AI, un libro que explora cómo la tecnología y la prevención pueden contribuir a una vida más larga y saludable. Su enfoque siempre ha girado en torno a una pregunta central: ¿cómo vivir más años, pero con calidad?
La respuesta comenzó a tomar una forma inesperada en la pista de baile.
El descubrimiento del rave
A los 56 años, Woods vivió lo que describe como una experiencia reveladora al bailar música techno. Sintió una conexión profunda entre cuerpo, mente y emoción. La energía colectiva, el ritmo sostenido y la sensación de comunidad le hicieron replantear su comprensión del bienestar.
Tras una cirugía en el pie que la obligó a guardar reposo, Woods decidió aprender a mezclar música y adoptó el nombre de Tina Technotic
De esa inquietud nació Longevity Rave, proyecto que cofundó junto a la DJ Yukari Takehisa. La iniciativa organiza eventos que combinan música electrónica, movimiento colectivo y mediciones científicas para explorar cómo la alegría compartida y la sincronización social impactan la salud.
En estos encuentros no sólo hay DJ sets. También participan científicos y se implementan herramientas de medición como sensores portátiles y biomarcadores que permiten estudiar variables asociadas al estrés, la inflamación o la respuesta neuroendocrina.
Los eventos se han realizado en ciudades como Londres, San Francisco, Miami, Oxford y Madrid, a menudo vinculados a congresos de longevidad y salud. En ellos conviven investigadores, profesionales del sector sanitario y amantes de la música electrónica de distintas edades.
El envejecimiento saludable también incluye propósito, comunidad, placer y movimiento
Por otro lado, Woods sostiene que el envejecimiento saludable no se limita a intervenciones médicas o avances tecnológicos. Incluye propósito, comunidad, placer y movimiento.
Su propuesta no romantiza la fiesta, sino que la resignifica. En lugar de asociarla únicamente con exceso o evasión, la plantea como un entorno donde confluyen ejercicio cardiovascular, estimulación cerebral, interacción social y liberación emocional.
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Woods no abandonó la ciencia para convertirse en DJ. Integró ambas dimensiones en una narrativa coherente: la búsqueda de una vida más larga y plena puede pasar también por el baile. Mientras sigue participando en publicaciones académicas y foros internacionales de longevidad, continúa presentándose en clubes y festivales.




























