De perfil | Michelle Garza Cervera, la directora mexicana que formó parte de una banda punk
Michelle Garza Cervera, una de las cineastas referentes del terror mexicano, creció viendo en casa todo tipo de películas que le dejaban rentar sus padres; antes de iniciar su formación cinematográfica
Belén Eligio / El Sol de México
Su inclinación siempre estuvo hacia el cine de arte, y en esa exploración descubrió a directores como John Waters, Lucrecia Martel, David Lynch y Jim Sharman, quien dirigió El show de terror de Rocky, una de sus películas favoritas.
La música le dio rebeldía
“Eso me dio una base social distinta a la del mundo del cine, mi fin de semana pasaba más en la escena musical. Me dio una rebeldía en la escuela, siempre iba en contra de los maestros más dogmáticos y llenos de reglas”, recuerda.
La cineasta platica que cuando sus profesores le dejaban como tarea hacer ejercicios de lenguaje cinematográfico, solía vestir a sus compañeros de mujer y proponer ideas distintas a lo que realizaban los demás.
Eso le valió una identidad como la joven que hacía horror y cine “trash”, dando así sus primeros pasos en un género que no estaba de moda en aquel lejano 2010, y forjando un estilo propio.
La huesera que cambió su vida
El haber concretado ese largometraje fue producto de una serie de pequeños pasos que dio desde su etapa estudiantil, filmando cortometrajes como Isósceles, su primer corto grabado en 35 mm, que llegó a un festival de cine latinoamericano.
La idea del guion, que sigue a una mujer embarazada quien empieza a sentir presencias sobrenaturales y a dudar de su maternidad durante la gestación, surge a raíz de la muerte de su madre en 2014, hecho que la llevó a una reflexión sobre dar a luz.
“Era una mujer muy juzgada en casa y de la que casi no podíamos hablar, no decíamos su nombre. El proceso de pérdida de mi madre me llevó a hacerme preguntas y me empezó a dar mucha intriga, cómo un personaje tan demonizado es una mujer”.
La realizadora confiesa que a veces le cuesta trabajo creer hasta dónde llegó este proyecto, que la llevó a viajar por todo el mundo, y a seguir recibiendo hasta la fecha invitaciones para entrevistas y coloquios, pláticas sobre feminismo y psicoanálisis.
Alista su debut en Hollywood
Actualmente Michelle trabaja en una nueva adaptación de La mano que mece la cuna, la cual es su primera incursión en Hollywood, que llegó a sus manos luego de que los ejecutivos de 20th Century Studios conocieron su trabajo por Huesera.
Según detalla, ellos mismos le preguntaron si tenía alguna idea para un remake de dicha cinta, original de 1992.
“Llevaban más de cinco años escuchando propuestas para este título, y nada les había gustado, hasta ésta. Ahí entendí que el estudio estaba abierto a reimaginar por completo la película original”.
Garza opinó que actualmente el reto de un remake radica en darle una identidad propia, para que sea una pieza que se sostenga por sí sola, y a la vez haga justicia a su predecesora.
“Tener respeto a la obra original, pero hay un punto donde ya se analizó bastante, y uno se tiene que separar por completo, porque no puedes tratar de cumplir expectativas de la película original. Es honrar la identidad propia del nuevo proyecto”.
Apuesta por México
En las semanas que lleva trabajando en Hollywood se ha percatado que en nuestro país el trabajo femenino tiene más presencia que en Estados Unidos, especialmente en el área de la fotografía.
“Tenemos muchas cinefotógrafas, que son de las mejores en Latinoamérica y México. Acá no tienen tantas mujeres en cámaras, México ha hecho una gran labor. Hay grandes maestras y cinefotógrafas que impulsan el trabajo de otras”, contó.
Dentro de sus planes a futuro está la creación de una productora, con la cual genere más trabajo en México, y a su vez fomente el cine de horror. “Hay mucho espacio interesante, hay un área con terreno fértil”, finalizó.






























