Abandonan Tlatelolco
Algunos vecinos han preferido huir por miedo a volver a vivir un terremoto
Manuel Cosme
En un recorrido realizado por la edificación, habitantes mostraron ayer a este diario los daños registrados en sus viviendas, y no representan ningún riesgo.
Ángel García, uno de los vecinos que abandonó el edificio
Otra familia -papá y sus hijos- que también prefirió dejar su hogar es la Servín Alvarado.
Señalaron los daños del departamento, mientras empacaban sus cosas: “Nos sentimos muy inseguros por las fracturas en las paredes”.
Sus familiares les darán alojamiento por tiempo indefinido
Por su parte, Bruno Velázquez -vecino directo de Ángel García- comenzó desde el pasado martes, día del terremoto, a sacar sus cosas ante el temor de morir aplastado. Tomó a su perro salchicha y bajó las escaleras, desde el piso 10, lo más rápido que pudo.
“Todo se movía, la verdad es que me espanté mucho”.
Contó que se va vivir a la casa que un tío ya le prestó, cerca de la estación Múzquiz del Metro, mientras muestra los daños en las paredes del departamento. En una de ellas, incluso, se puede ver al departamento de la vecina por un hoyo pequeño.
Patricia Ruiz Anchondo, exdiputada federal perredista, quien apoya voluntariamente en la revisión estructural de los inmuebles, reconoció que el edificio estructuralmente está bien.
Pero los vecinos del edificio Ignacio Ramírez, con 288 departamentos ubicados en Ricardo Flores y Guerrero- muestran su preocupación, porque sienten que aumentó la inclinación que tiene el inmueble, el cual fue reforzado, al igual que otros inmuebles de la zona.
Sobre esta construcción especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) determinaron que no presenta daños estructurales en sus columnas y muros de carga.
Molesta difusión en redes sociales
Lo anterior, fue ratificado por Ruiz Anchondo, quien voluntariamente apoya a la delegación Cuauhtémoc en la revisión estructural de edificios, y quien asegura que solamente hay daños en las paredes que dividen los departamentos.
No obstante esta afirmación, algunos vecinos han preferido escapar de la sensación de pánico de volver a padecer un movimiento sísmico en el inmueble.
En menos de una semana alrededor de diez departamentos de este complejo habitacional de la zona centro-norte de la Ciudad de México han escapado de la incertidumbre, y empezar de nuevo en otro lado.























