¿Considera que México está preparado para afrontar una crisis de incendios?
México está en muchos aspectos preparado para los incendios. Se ha trabajado mucho en los últimos 25 años en construir capacidades de personal entrenado para el combate de incendios. Hay una fuerza de tarea establecida para esto. Hay incluso cooperación internacional y combatientes de incendios mexicanos que van a otros países, como Canadá.
Por otro lado, en áreas rurales, en lugares donde yo trabajo, aquí en la Sierra Manantlán, hay conocimiento por parte de los campesinos porque ellos también han hecho manejo del fuego durante mucho tiempo. Pero, por otro lado, también hay limitaciones operativas. No tenemos el presupuesto suficiente para mantener las brigadas, no sólo para combatir incendios, sino para implementar las prácticas de manejo del fuego.
La Comisión Nacional Forestal ha tratado de mantener continuo el presupuesto y el personal, pues se enfrenta a limitaciones. Y así también otras agencias gubernamentales relacionadas con esto y las mismas comunidades y los propietarios de tierras. Y, por el otro lado, pues son tendencias que están ocurriendo y que se reflejan en la incidencia de incendios, que están fuera de la capacidad de control de quien sea. Es clave cómo se maneja el territorio, porque incluso en países que cuentan con mucho presupuesto y con toda la tecnología para enfrentar incendios vemos el problema que enfrentan.
Si vemos las cifras de una semana de combate de incendios por parte del Servicio Forestal de Estados Unidos y las comparamos con el presupuesto mexicano, lo que ellos se gastan en una semana era el presupuesto que nosotros teníamos para tres o cuatro años. Un enfoque de supresión del fuego basado en alta inversión de capital, de tecnología, de personal no es suficiente. Al final de cuentas, la manera de resolver la cuestión es invertir en el manejo sustentable de la tierra y de los recursos naturales.