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Méxicolunes, 4 de julio de 2022

Escasez de agua: Nuevo León se queda con La Boca seca

De acuerdo al director de la paraestatal Agua y Drenaje de Monterrey, Juan Ignacio Barragán, Cerro Prieto, tiene menos del 1 por ciento de su capacidad total

Sergio Mendoza / El Sol de La Laguna y David Casas / Corresponsal

SANTIAGO, NL. La presa La Boca luce desolada, seca, con embarcaciones encalladas en la tierra ya desértica. Donde había un cuerpo de agua lleno de vida, sólo quedan unos cuantos patos que se resisten a abandonar el que fue su hogar.

En ese entonces, la presa estaba al 22 por ciento de su capacidad y el alcalde de Santiago, David de la Peña, advirtió que el cuerpo de agua agonizaba debido a que era el nivel de agua más bajo en toda su historia.

Hoy, la presa tiene menos del siete por ciento de los 37 millones de metros cúbicos que puede almacenar.

“Han caído las ventas y las visitas hasta en un 50 por ciento. Los clientes vienen a los negocios a comer, solamente a eso. Anteriormente se abarrotaba todo, subían al catamarán, tomaban cerveza, turisteaban”, dijo el hombre.

Incluso sin agua, alrededor de una treintena de patos siguen su instinto y se aferran en las inmediaciones de La Boca, donde habitan cerca de los pocos charcos en busca de agua y alimento.

Su propósito fue dotar al Monterrey metropolitano de una fuente de agua.

La construcción de la presa, cuyo nombre oficial es precisamente Rodrigo Gómez, inició en 1961 y fue concluida en 1963 sobre una superficie original de 455 hectáreas y con una capacidad de 37 millones de metros cúbicos.

La presa es alimentada principalmente por el arroyo La Chueca, que nace en la Sierra Madre Oriental, y que alimenta el Río San Juan, que a su vez desemboca en el Río Bravo.

La Boca pronto se convirtió en un atractivo turístico para los neoleoneses y en sus tiempos de bonanza recibía hasta 10 mil personas diarias en temporada vacacional y unas cinco mil durante los fines de semana y días festivos.

La gente aprovechaba para hacer carne asada a las orillas del cuerpo de agua o pasear en catamaranes, lanchas y motos acuáticas.

De acuerdo con datos del Ayuntamiento de Santiago, el turismo en La Boca dejaba, cuando había agua en la presa, alrededor de 400 millones de pesos al año.

Hoy es diferente. A la falta de agua para la zona metropolitana de Monterrey se suma la falta de empleo que agobia a los prestadores de servicios, pescadores y restauranteros de Santiago que viven de la presa La Boca.

Ramiro Olvera señala al enorme catamarán varado en la tierra seca: “ahí quedó, hagan de cuenta que algo succionó el agua, que le quitaron un tapón y no hubo chance de sacarlo”.

Sin agua y sin peces, otras especies también se vieron impactadas, tal es el caso de aves como la garza blanca, el águila pescadora, además de algunos tipos de gorriones y golondrinas.

Conforme se fue vaciando la presa La Boca se encontraron algunas tortugas que tuvieron que ser rescatadas y se detectó la presencia del pez diablo, que no es nativo de la zona.

MUERTE LENTA

El 28 de marzo, por primera vez en 52 años, La Boca dejó de suministrar agua a la zona sur de Monterrey debido a los bajos niveles de agua almacenada.

A pesar de los esfuerzos del gobierno para incentivar las lluvias y dotar a la ciudadanía de agua, hay escepticismo entre los neoleoneses como Ramiro, quien, apesadumbrado, levanta la vista al cielo y ve las nubes negras.

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