La guerra terminó en 1929. La memoria no. Siete familias conservan las historias, objetos y silencios heredados de la Cristiada, un episodio de la historia mexicana que durante décadas permaneció fuera del relato público.
Un nieto reconstruyó la historia de su abuelo fusilado a partir de un recuerdo familiar, una portada de periódico y el único objeto que sobrevivió durante casi un siglo
José Valle reconstruye la historia de su abuelo Luis Valle Macías, quien terminó como asistente del general Enrique Gorostieta y sobrevivió a su muerte, ocurrida apenas dos semanas antes de los arreglos de paz
Jesús Arévalo Rosales conserva el relato de cómo su madre, Minna, se aferró a su padre cuando iba a ser ejecutado y terminó salvándole la vida a los cinco años
Casi un siglo después, una fotografía de Simón Cortés Vieyra regresó a su familia y permitió a su bisnieto reconstruir la historia de un hombre marcado por la Revolución y la Cristiada
Trinidad Castañón heredó de su madre los recuerdos de su padre y su tío, combatientes cristeros cuyas muertes quedaron grabadas en los corridos de Los Altos de Zacatecas