Rescata Peña Nieto al Consejo Político Nacional priísta de una fría mañana invernal.
El Presidente, corrió, trotó, brincó y subió a gradas, para saludar, tomarse selfies y animar a las militancias.
“Primero el plan, después los nombres…”, dice parafraseando a Reyes Heroles, para calmar a la caballada.
Miguel Ángel Osorio, Aurelio Nuño y José Antonio Meade, cerca, pero distantes de Manlio Fabio Beltrones y Roberto Madrazo.
Enrique Ochoa recorrió dos veces su ruta hacia el presídium, en busca de más manos y cuerpos que estrechar.
“Cómo no ser optimista, si conozco a mi partido…”, “Amo entrañablemente a mi partido…”, “Soy orgullosamente priísta”, dijo el primer priísta de la nación, adelantándose a sus críticos.
CARRERAS, BRINCOS Y SELFIES PARA "ROMPER EL HIELO"
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OSORIO, NUÑO Y MEADE, ¿TRANQUILOS?
Peña Nieto, quien también tuvo para quienes llamó derrotistas, lo que provocó que más de uno volteara a ver a Manlio, junto a Roberto Madrazo y Pedro Joaquín Coldwell, los tres expresidentes del CEN del PRI.
Luego de un breve llamado de atención a unos que se levantaron de sus asientos y a los que les dijo: “Sigan sentados, ya no voy a echar más discursos, no se preocupen”, el presidente Enrique Peña Nieto declaró clausurado el VI Consejo Político Nacional del PRI.
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El presidente, corrió, trotó, brincó y subió a gradas para saludar, tomarse selfies y animar a las militancias.
Sin llegar hasta donde se encontraban Manlio Fabio Beltrones y Roberto Madrazo, al pie del presídium, el Presidente de la República, primer priísta del país, el compañero de partido, Enrique Peña Nieto, se mostró en forma y optimista, corrió, trotó, brincó vallas, gradas, para rescatar de la frialdad mañanera, al VI Consejo Político Nacional (CPN) del PRI y a su dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza.
La baja temperatura en la explanada de Insurgentes Norte 59, y una clase política priísta semientumida por las últimas horas de la tormenta invernal -que no política aún-, preludiaban una fría aprobación, elección y renovación de los 731 nuevos integrantes del CPN priísta para el periodo estatutario 2016-2019, pero a las 11:15 horas, apareció el presidente Peña Nieto, quien a diferencia de su última visita, expresó todo su respaldo a las acciones del PRI, elevando los grados en el termómetro.
Ya con los cerca de nueve mil priístas presentes animados, y su partido en el bolsillo, el Primer Mandatario convocó a la unidad nacional, dijo asumir con responsabilidad los costos de querer transformar al país, pidió a sus correligionarios a no dejarse engañar por los derrotistas y frenó a los más de cuatro suspirantes por la silla presidencial que se encontraban en el evento, parafraseando a Jesús Reyes Heroles: “… primero el plan, primero el programa, primero el proyecto y después los nombres…”.
Aún cuando el evento comenzó cerca de las 11:00 horas en la explanada de la sede nacional priísta, el acceso al mismo comenzó desde las ocho de la mañana bajo el absoluto control del Estado Mayor Presidencial, con sus lerdos cinturones de seguridad y revisión tras revisión, arcos metálicos y filtros de prensa, para un evento donde el discursó de la transformación cambió por el del llamado a la unidad nacional, ante los retos del futuro.
La enorme fila y aglomeración de invitados sobre la acera de Avenida de Los Insurgentes Norte y decenas de camionetas Suburban, predominantemente negras y estacionadas junto con los choferes sobre el prohibido arrollo vehicular, anunciaban el punto de acceso a la sede nacional priísta y su explanada cubierta por una gigantesca carpa blanca, para llevar a cabo el acto de renovación del CPN del PRI, encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto y el presidente del CEN, Enrique Ocho Reza.
El dirigente nacional del PRI apareció camino al presídium a eso de las 10:55 horas. Su recorrido no duró arriba de 15 minutos. En su camino se encontró con el gobernador electo de Oaxaca, Alejandro Murat, y a su secretaria general, Carolina Monroy del Mazo, entre otros, pero de pronto se vio en las escalinatas del presídium, por lo que se regresó varios metros para buscar otras manos y cuerpos que estrechar antes de subir al templete.
En contraste, el presidente Enrique Peña Nieto tardó más de 30 minutos en su recorrido del edificio “Luis Donaldo Colosio” a la tarima del presídium. Ingresó normal al cuadrante de la carpa para el evento, pero unos minutos después rompió el cerco de seguridad, para subirse a las gradas y saludar a los cenecistas en medio de los gritos y jubilo provocados.
Luego de unos minutos, el Presidente brincó cuesta abajo y pegó una carrera hacia las gradas ubicadas en la lateral izquierda, para extender las manos, levantar los brazos y tomar algunos celulares de las decenas que se le acercaban, para tomarse la ya consabida silfie, ante la algarabía de los priístas.
Sonriente, contento por la respuesta de sus correligionarios, Peña Nieto emprendió otra carrera a trote, para subir a las gradas más cercanas al templete, donde con un pañuelo blanco se quitó el sudor y volvió a fundirse en saludos, abrazos y sonrisas con mujeres y hombres de su partido.
Ya casi para subir al templete, y sin llegar hasta donde se encontraban Manlio Fabio Beltrones, Roberto Madrazo Pintado y Pedro Joaquín Coldwell, el Jefe de la Nación se enfiló a las escalinatas del entarimado, donde ya lo esperaba Ernesto Gándara, secretario técnico del CPN.
Ahí también aguardaban el coordinador de los priístas en el Senado, Emilio Gamboa; su homólogo de los diputados federales, César Camacho Quiroz; el titular de la Comisión Nacional de Procesos Internos, José Rubén Escajeda; un alicaído senador cetemista, Armando Neyra, a quien ya le dicen “gutierritos”, por la situación de virtual “congelamiento” en que lo tiene el actual dirigente nacional de la CTM, Carlos Aceves, pese al fuero.
La secretaria general del CEN, Carolina Monroy, esperaba igual sonriente, en el presídium el inicio del evento, pero pensativa. Quizá por un futuro poco promisorio en el Estado de México, frente a la experiencia y fuelle político de otros aspirantes como Alfredo Del Mazo y Alfonso Navarrete Prida.
Así, llegó el momento del acto estatutario. El senador Gándara reportó la asistencia de 695 consejeros, declaró el quórum, anunció la validez de los 731 integrantes del Consejo Político Nacional del PRI, que habrán de trabajar el año próximo en el proceso de selección y la definición del método, para elegir a los candidatos priístas, para las elecciones del Estado de México, Coahuila, Nayarit y los 212 municipios de Veracruz, aunque cada que se mencionó a este último Estado, un silencio expectante se apoderó del ambiente.
Momentos después, el titular del Ejecutivo federal tomó la protesta a los nuevos consejeros nacionales del partido, que además participarán en el método de elección de los que serán los abanderados del PRI, a las nueve gubernaturas por las que se competirá en el 2018, y del que será candidato a la Presidencia de la República.
En la explanada priísta, entre integrantes del gabinete presidencial, gobernadores, senadores, diputados federales, representantes de los tres sectores del PRI (CTM, CNC y CNOP), así como organizaciones, presidentes municipales y representantes de los 32 congresos locales, se instalaron las bandas, las tamboras, las pantallas, las vallas, sillas y gradas para la ocasión.
En medio de este formato de evento, donde cada vez se impone una mayor distancia entre la clase política priísta y los representantes de los medios, desfilaron “distinguidos” dirigentes tricolores como Manlio Fabio Beltrones, Roberto Madrazo Pintado, Augusto Gómez Villanueva, Gustavo Carvajal Moreno, Carlos Aceves del Olmo, José Manuel Cota Jiménez.
Sobre este último, se comentó con sorna que había llevado su porra de la CNC, con la consigna de amarrar a gritos la candidatura anhelada por Nayarit. En otro cuadrante del área del evento, se destacaron las porras cetemistas y su nuevo rostro de “chamarras Bimbo” que llevan a todos los eventos oficiales. Más discretos, estuvieron los cenopistas, igual que su dirigente nacional, Cristina Díaz.
Por el Gabinete legal y ampliado del presidente Enrique Peña Nieto, se vio en todo momento sonrientes a los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; Educación, Aurelio Nuño Mayer; Hacienda, José Antonio Meade; Economía, Idelfonso Guajardo; Comunicaciones, Gerardo Ruiz; del Trabajo, Alfonso Navarrete; Cancillería, Claudia Ruiz Massieu; Turismo, Enrique De la Madrid, y Pemex, José Antonio González, entre otros.
A ninguno de los que se menciona como presidenciables del gabinete (Osorio, Nuño y Meade), se les vio perder la sonrisa, ni cuando el titular del Ejecutivo lanzó la advertencia, evocando a Jesús Reyes Heroles: “Primero el plan, primero el programa, primero el proyecto y después los nombres”.
Exhortó al priísmo nacional a no dejarse contagiar por los derrotistas, ni por quienes viven con dudas, esos mismos que en el pasado ya se han equivocado; “y menos por aquellas voces que intentan confundir y engañar por supuestos pactos sobre batallas electorales que habremos de librar”.
Evocó con emoción y nostalgia, y subrayó la importancia y trascendencia que el 27 de noviembre es de gran importancia para él, pues en esa fecha y en la misma explanada solicitó su registro como precandidato del PRI a la Presidencia de la República, y en la misma fecha, se casó.