Cumbia, danzón y amor reviven al corazón
Los jueves en la Plaza de San Agustín se han convertido en una pista donde decenas de parejas se mueven al compás de lo mejor de la música de antaño
Víctor Ruíz / El Sol de Morelia
Con sonido y equipo propio, Armando no cobra un salario fijo, solamente coloca una alcancía en forma de puerco y pide cooperación voluntaria. Dice que de 7:30 a 9:00 de la noche es el lapso más fuerte del baile, “es cuando las cumbias suenan a todo lo que da”.
Luego de varios jueves en San Agustín, presume que ha aprendido a identificar a sus bailadores de planta. Asegura que son por lo menos 60 personas las que nunca faltan a la cita. Bailan desde el primer danzón y hasta la última cumbia.
“Un, dos, tres va…”
José Luis Martínez y María Leonor Carrillo solo se detienen para darle un trago a la Coca-Cola. Hacen la diferencia, se entienden en cada movimiento y no dejan pasar una sola canción. Es química pura en la pista.
Comerciante y oriundo del Estado de México, José Luis aprendió a bailar desde niño, en el barrio. Comparte que lo mismo se mueve con los ritmos prehispánicos que con la música moderna “donde solo se dan brincos”.
María Leonor es más callada, lo suyo es hablar con los pies y al ritmo de la música. Comparte que por nada del mundo se pierde los jueves de baile de salón. Su especialidad: la cumbia. Pero aclara que también le hace al danzón.
En un inicio, José Luis y María Leonor tenían parejas de baile distintas. Compartían los jueves, pero no los pasos. Hasta que un buen día, se quedaron solos en la pista y fue cuando ahí se encontraron. La música tiene un plan.
“Si falta el baile, nos venimos para abajo los viejitos”
Abren pista con elegancia, como se hacía en la época de oro. Leonardo Pared toma de la mano a su esposa Graciela Estrada y dan cátedra, como cada jueves. Él viste al estilo Tin-Tan: saco largo, pantalón holgado, sombrero tipo italiano y zapatos bicolor blanco y negro.
Todo radica en la ilusión, confiesa Graciela. Cuenta que cada jueves es la emoción de imaginar y planear cómo se arreglarán, qué ropa usarán, cómo sorprenderán a su pareja. “El baile es nuestra vida” se repite una y otra vez.


























