Espejos de vida / Arquitecta de palabras
He aprendido que cada uno de nosotros somos maestros y aprendices; solo hay que vestirnos de paciencia y humildad, desarrollar las virtudes de observar, escuchar y hablar; sobre todo, no dejar de maravillarnos ante los regalos que recibimos en la cotidianidad.
Seguiré soñando, escribiendo historias reales e imaginarias, transformando en versos el ritmo cadencioso de la vida y expresando mi agradecimiento por ser leída.














