Abuelas buscadoras cumplen doble misión; la búsqueda de sus familiares y la crianza de sus nietos
En Matamoros, una tercera parte de las madres buscadoras no pudo asistir al último rastreo debido a la edad y la responsabilidad de cuidar a sus nietos; otros familiares comienzan a buscar donde el Estado no llega
”Las búsquedas forenses” el reto de las madres ya que en lo que va del año han efectuado 12 rastreos; solo dos han tenido resultados positivos
“Infancias marcadas”; alrededor de 45 menores están bajo el cuidado de abuelas tras la desaparición de sus padres o madres en el sur del estado
“Es muy triste lo que nuestros niños han tenido que enfrentar a su corta edad debido a que la figuras parentales y el contexto de violencia afectan negativamente en su desarrollo emocional, social”, así lo expresaron las mujeres buscadoras.
“Una búsqueda de más de 11 años y dos nietas que proteger y cuidar”; es la historia de Leticia Corral
“Jamás volvimos a tener información de ellos, es un dolor que nunca se va, cada día los recordamos y anhelamos que puedan regresar a nuestro lado, por lo que mantenemos la esperanza firme”.
“ La búsqueda de su hijo culminó, pero la lucha por sacar a sus nietos adelante continua”
“Yo siempre ayudé a mi hijo con mis dos nietecitos, sabía que él debía trabajar para poder ayudar a sus niños, por lo que a uno lo cuidé desde los cinco meses como si fuera mío, el otro llegó a los 5 años de edad”.
El ingreso promedio de los trabajadores locales se situó en 559.1 pesos, superando las cifras registradas en municipios como Delicias y Nuevo Casas Grandes
Organizaciones civiles y empresariales se reunieron con diputados del Congreso del Estado de Chihuahua para analizar la implementación de este mecanismo, que busca fortalecer la representación ciudadana
Las madres buscadoras también son abuelas que cuidan y protegen alrededor de 45 menores que han quedado en la orfandad. / Foto: Rosy Reyes / El Sol de Parral
Al rastreo en el municipio de Matamoros, impulsado por las madres buscadoras de la zona sur del estado, la tercera parte de ellas no pudo acudir hace una semana; son alrededor de 15 mujeres que además son abuelas y las tutoras de sus nietos, quienes quedaron en la orfandad cuando su padre o madre desapareció, así que subir cerros y ‘palear’ la tierra ya empieza a hacer mella con la edad y hacerse cargo de los nietos implica que tengan subempleos para allegarse de recursos, por lo que ya se advierte un legado generacional en la búsqueda porque a nombre de ellas empiezan a ir otros familiares para seguir escarbando donde el Estado no lo hace.
“Un puño de fragmentos de restos calcinados”, es el dolor dentro de la búsqueda de las mujeres del Colectivo 10 de Octubre en el rastreo efectuado en días pasados en municipio de Matamoros en el que significó la esperanza de alguna madre de localizar a su hijo, pero también el dolor al ver las condiciones en que fue encontrado su ser querido.
Describieron que el paso de los años ha comenzado a cobrar factura para algunas de ellas, debido a que la ausencia de sus hijos ha marcado un antecedente en sus vidas, afectado en su estado de salud, lo cual las ha imposibilitado a unirse siempre a los rastreos por lo que se han apoyado en sus otros hijos o en madres mas jovenes que tambien se encuentran en el camino para localizar a sus seres queridos; sin embargo bajo el lema: “ Si buscamos a uno, los buscamos a todos” es como este grupo de madres se apoyan para lograr encontrarlos.
“Algunas de las mamás buscadoras ya pasan de los 60 años, ademas de que tienen complicaciones de salud, lo cual no les permite que puedan recorrer los terrenos o caminos a donde acudimos en busca de nuestros seres queridos, pero nos apoyamos y los buscamos a todos, ya que el dolor que sentimos solo nosotros lo sabemos”.
Fue en Matamoros donde encontraron restos óseos calcinados. / Foto: Cortesía/ Colectivo 10 de Octubre
Las búsquedas forenses, son el principal reto de las madres buscadoras de la zona sur del estado de Chihuahua, quienes destacaron que en lo que va del año, han efectuado 12 rastreos dentro de los cuales únicamente dos han tenido resultado positivos, debido a esto, han reiterado la importancia de quelas personas que tengan informaciónaporten datos de probables lugares en donde pudieran encontrarse sus hijos.
Explicaron que en lo que han recorrido zonas como Balleza, Puerto Justo, Jimenez, Villa Escobedo, Valle de Allende, Matamoros entre otros lugares: “Hemos acudido a todo aquel lugar en donde nos dicen que pueda existir algún indicio de nuestros hijos o bien los que creemos que puedan estar relacionados con su desaparición”.
Comentaron que dentro de las citadas búsquedas, únicamente han tenido resultados positivos en dos rastreos, siendo a la altura del sitio conocido como Puerto Justo y Matamoros, siendo en este ultimo en donde localizaron restos óseos calcinados. por lo que fueron trasladados al Servicio Médico Forense para obtener información sobre su identidad.
Entre la maleza y la tierra, que se tornaba de un color oscuro, justo en una pequeña área marcada por los restos del fuego, las madres buscadoras lograron encontrar restos óseos calcinados. A pesar del dolor, expresaron que representa una esperanza de culminar una historia que quedo incompleta tras la ausencia: “Es un encuentro entre el pasado y el presente en el que el amor es la fuerza”.
Cada rastreo se llena de dolor e incertidumbre, pero encontrar rastros o indicios también genera esperanza de dar un cierre más certero a una historia. / Foto: Cortesía / Colectivo 10 de Octubre
Alrededor de 45 menores de edad de la región sur del estado se encuentran a cargo del cuidado de sus abuelas buscadoras que se han unido al Colectivo 10 de Octubre tras la desaparición de sus hijos, siendo los infantes víctimas colaterales ya que quedan desprotegidos ante la ausencia de la figura principal de sus hogares. Tal es el caso de Leticia Corral y Paula Hernández quienes han adquirido la responsabilidad de criar a sus nietos debido a esta situación, en la que además se han enfrentado a los estragos de su edad, falta de economía y la búsqueda incansable de sus seres queridos.
La desaparición de un ser querido, una marca que queda en el hogar de las familias que cuentan con estos casos, en donde principalmente los infantes son quienes se ven más afectados, ya que se quedan desprotegidos ante la ausencia de sus padres o madres, siendo en algunas situaciones privados de la libertad o simplemente se dejó de saber su rastro.
Las mujeres buscadoras del Colectivo 10 de Octubre de la región sur del estado mencionaron que son alrededor de 12 abuelitas que han tenido que quedarse a cargo de 45 menores ante la ausencia de alguno de sus padres: “Es muy lamentable lo que a su corta edad han tenido que enfrentar los niños y niñas al quedarse sin sus padres”.
Explicaron que la infancia ha sido marcada, tanto para niños y adolescentes debido a que han experimentado la desaparición de uno o ambos padres, lo que resulta un duelo complicado de cerrar, además de que se enfrentan a las circunstancias sociales y psicológicas.
Alrededor de 45 menores se han visto afectados con la desaparición de una o dos figuras parentales, generando así circunstancias extraordinarias a las cuales enfrentarse, tanto en el ámbito social como el psicológico. / Foto: Rosy Reyes / El Sol de Parral
Resaltaron que las abuelas, han tenido que cubrir el espacio que quedo libre tras la desaparición de sus hijos por lo que dividen su tiempo diariamente entre el cuidado y protección a sus nietos, buscando oportunidades para que puedan tener una educación y logren salir adelante: “Son mujeres valientes que a pesar de la adversidad luchan cada dia por lograr encontrar a sus hijos y por ofrecerles a sus nietos un cuidado y protección”.
Además, destinan tiempo para sus actividades como madres buscadoras participando en rastreos, pega de pesquisas, reuniones informativas:“Tenemos mujeres muy fuertes, que a pesar de su edad buscan las fuerzas para salir adelante y sacar a sus nietos, además de que su única intención es lograr localizar a sus hijos”.
Es de recordar que las mujeres buscadoras señalaron que, anteriormente, los menores no podían acceder al Fondo de Atención a Niñas y Niños, hijos de Victimas de la Lucha Contra el Crimen, por qué no había un acta de defunción que constatara que sus padres estuvieran fallecidos, sin embargo, fue a partir del 2018 cuando se implementó se logró que el estado de Chihuahua reconociera el problema y el Congreso del Estado promovió que los hijos de las víctimas fueran beneficiadas con el fideicomiso.
“Hemos luchado por que se les brinden mayores apoyos a los niños y niñas que son víctimas también ante la desaparición de sus padres, por lo que aun falta mucho por hacer pero nos mantenemos firmes para ser escuchados por las autoridades y se brinden mejores oportunidades”
Se requería un acta de defunción para que los menores, hijos de padres desaparecidos, pudieran acceder al Fondo de Atención a Niñas y Niños, hijos de Víctimas de la Lucha Contra el Crimen. / Foto: Rosy Reyes / El Sol de Parral
Leticia Corral continúa en el rastreo de tres familiares, entre ellos, su hijo que dejó a dos niñas solas. / Foto: Archivo / El Sol de Parral
Leticia Corral es una mujer que ha dado muestra de su resistencia debido a que desde hace más de 11 años se encuentra tras el rastreo de tres integrantes de su familia, entre ellos uno de sus hijos, quien le dejo el más grande de sus tesoros, siendo sus dos nietas pequeñas que se quedaron sin su padre.
Con nostalgia señaló que fue el 12 de mayo del 2013 cuando su vida dio un giro inesperado debido a la desaparición de su hijo, Johan Ever Núñez Corral, su cuñado, Mario Cruz Núñez Ramos y su suegro, Hipólito Núñez Moreno: “Desaparecieron dejándonos un gran dolor y aunque pasen los años siempre pienso en ellos y mantengo la esperanza de volver a verlos”.
Recordó que ese día, su hijo le informó que acudiría a llevar a su abuelo a un hospital a Parral, debido a que presentaba complicaciones de salud y su tío no sabía manejar en la ciudad, por lo cual emprendieron su camino desde un rancho conocido como “Rancho de la Cruz”, a bordo de una camioneta de la marca Cheyenne, sin embargo, en el lugar conocido como “El Ocote“, se les descompuso.
Ante esto, Johan procedió a infórmale a otro de sus tíos sobre la falla que se había presentado en la camioneta, por lo cual, acudieron a llevarles otro automóvil para que continuaran con su trayecto, saliendo de ese sitio a las 3:00 de la tarde. Alrededor de las 7:00 de la tarde, Leticia le realizó la primera llamada a su hijo, sin embargo, entró directo a buzón: “Pensé, ‘a la mejor se entretuvieron y por eso no contestan”.
Lamentablemente, las horas transcurrieron y no volvieron a tener información sobre Johan, Mario e Hipólito, por lo que llevaron a cabo un recorrido por carretera pero no lograron localizaron localizarlos, además de que no existía rastro del vehículo en el que fueron vistos por última vez.
La desaparición de sus familiares representó para Leticia una difícil situación ya que además del dolor por no saber de su rastro, su hijo Johan dejaba a sus dos hijas pequeñas que requerían del amor y cuidado de su padre: “El verlas a ellas sin su padre es lo que más me ha dolido, han tenido que enfrentarse a la vida sin él”.
Explicó que desde ese momento se mantuvo en contacto con la madre de las niñas, quien por motivos laborales tuvo que trasladarse a otro lugar para continuar trabajando, sin embargo, debido a lo complicado de su situación y la falta de tiempo para poder cuidarlas, le pidió a Leticia que se quedara a cargo de ellas.
“Al principio se me hizo difícil el enfrentarme a la desaparición de mi hijo, el cuidado de mis nietas, pero mi amor por ellos siempre ha sido más grande que mis miedos, por lo que saqué fuerzas para poder continuar con su búsqueda y ver por mis niñas que me necesitaban, por lo que me convertí en una madre para ellas, como a mi hijo le hubiera gustado que las ayudara”.
Señaló que con esfuerzo ha cubierto las necesidades de sus nietas, ayudándolas a que continúen estudiando ya que su educación les abrirá las puertas para mejores condiciones de vida, en tanto la desaparición de su hijo, cuñado y suegro continúa siendo una incógnita que las autoridades no han podido descifrar
“Su desaparición fue muy extraña, me duele no saber nada de ellos, ya que quedaron pequeñas sin su padre, y familias incompletas, nunca existió alguna amenaza, no hubo algún problema con alguien, son personas de buen corazón, no sabemos qué pudieron encontrarse en su camino”.
Con nostalgia, comentó que cada que sale de su hogar, al circular por la carretera presta atención a cada detalle, debido a que conserva la esperanza de que algún día podrá tener información o algún indicio que la ayude a saber su rastro.
El pasado 5 de junio la búsqueda finalizó para Paula Hernández, cuando le notificaron que su hijo se encontraba entre los cuerpos exhumados en el panteón La Norteña en Madera, Chihuahua. / Foto: cortesía/ Paula Hernandez
A cargo de sus dos nietos se encuentra Paula Hernández, una mujer de 62 años, quien ha sacado las fuerzas para enfrentarse a las diferentes dificultades que se le han presentado a desde la desaparición de su hijo Francisco Eli Romero Hernández.
De carácter fuerte y valiente, Paula brindó el apoyo a su hijo en el cuidado de sus dos nietos mientras que su padre salía a trabajar para poder brindarles una mejor vida, sin embargo su destino cambiaría ya que fue desaparecido, por lo que durante casi dos años estuvo tras su rastro.
Mencionó que Francisco Eli desapareció el 24 de agosto del 2023 en Madera, Chihuahua, pero su lucha terminó el pasado 5 de junio cuando personal de FGE le notificó que su hijo era uno de los cuerpos exhumados en el panteón La Norteña.
El cuerpo del hombre regreso a Parral el 16 de junio, por lo que su madre se encargó de brindarle una sepultura digna para que sus nietos tuvieran un lugar en donde poder visitar a su padre y que recuerden las vivencias a su lado.
Aunque la madre buscadora alcanzó la paz que le fue arrebatada al lograr recuperar a su hijo, su mayor lucha continúa debido a que está a cargo de sus dos nietos, por lo que a pesar de su edad y las dificultades de salud que enfrenta, Paula se mantiene firme.
La mujer vive con sus niños en una vecindad, además de que desde hace tiempo ya no pude salir a trabajar debido a complicaciones con su salud por lo que se dedica a la venta de tamales con lo que trata de cubrir las necesidades de sus nietos.
“Mis niños son el gran soporte de mi vida, me quedan ellos y yo solo le pido a mi Dios que me siga dando fuerzas, ellos únicamente me tienen a mí, por lo que cada día me esfuerzo en lograr salir adelante, haciendo comida, tamales. Ser una abuela buscadora es una labor difícil pero no imposible”.
Finalmente Paula, mencionó que espera que las autoridades logren incorporar a sus nietos en algún programa social en el que se les permita una atención integral al quedarse sin su padre, quien era el que llevaba el sostento a su hogar.