A 7 años del inicio de la transformación
Porque decirlo es fácil; verlo, entenderlo y aceptarlo… no tanto.
Dirán lo que quieran, pero nada revela más la autenticidad de estas concentraciones que el ambiente que las rodea.
Nosotros sí lo sabemos.
Hoy el liderazgo es femenino, científico, ordenado y profundamente humano.
Y quienes asistieron lo hicieron también para refrendar ese respaldo.
Por eso esta fecha importa.
Porque, nos guste o no, México ya cambió, y el 6 de diciembre se ha convertido en símbolo de esa nueva era.
Sí, vendrán críticas. Ya llegaron.
Que si acarreados, que si despilfarro, que si propaganda.
Los mismos discursos de siempre, provenientes de quienes llevan siete años anunciando el “fin inevitable” de la 4T… y siete años viendo cómo el movimiento crece y se consolida.
La verdad es simple: si algo mueve a la gente de este país es la dignidad, no la dádiva.
Y esa dignidad se vio, se escuchó y se sintió en cada paso rumbo al Zócalo.
El 6 de diciembre nos recuerda que la 4T no es un gobierno.
Es un proceso histórico hecho de millones de voluntades.
Un movimiento que camina, que se adapta, que crece y que no se detiene.
Y por más que digan, por más que inventen, por más que les duela…
el pueblo sigue siendo protagonista, no espectador.

















