Con el tiempo (Poema-Reflexión)
“El hombre no es más que el resultado de sus pensamientos; lo que él piensa es lo que llega a ser.”
Gandhi
CON EL TIEMPO
Con el tiempo he aprendido que la felicidad no es pasajera sino conductora de un encuentro total, porque es un estado espiritual interior y permanece en tanto es una elección personal.
Con el tiempo he aprendido que el dolor del alma no mata, sino que ayuda a la purificación del espíritu noble que acepta voluntariamente entregarse para la felicidad del otro.
Con el tiempo he aprendido que de nada sirve ser rebelde si no se encausan las discrepancias en una conexión que permita un aprendizaje producido de una contrariedad no buscada.
Con el tiempo he aprendido que amar no es la palabra más hermosa sino la más humilde, porque es ceder sin pasiones, con el alma envuelta en las caricias del sufrimiento.
Con el tiempo he aprendido que mientras más uno grita los demás más ensordecen; no porque no oigan sino porque menos escuchan. Los gritos llevan implícito la ruta de la soberbia, del orgullo y del miedo a ser vulnerado.
Con el tiempo he aprendido que la tristeza es un peldaño permanente originado por los sinsabores que la incomprensión no permite aceptar, porque la produce el egoísmo del querer tener, del querer controlar, sencillamente del querer.
Con el tiempo he aprendido que el egoísmo es la génesis de la infelicidad, porque en él se descubre la desolación y se sufre porque se está desconectado, se sube el peldaño doloroso, se siente la desnudez.
Con el tiempo he aprendido que no todo el que ríe es feliz ni todo el que llora está triste; que a veces se ríe de impotencia y también llora de alegría.
Con el tiempo he descubierto que hay cosas que no se expresan deliberadamente para sufrir menos y también para sufrir mejor, porque amar es una forma de sufrir en conciencia por los demás, que el desprendimiento es una oportunidad de trascender.
Con el tiempo he aprendido que la paciencia no es tener la calma suficiente y obligada para esperar que transcurra algo, sino encontrar paz en la espera; tranquilidad del alma y sosiego en el espíritu de manera auténtica para que ocurra lo que requiera ocurrir.
Con el tiempo he aprendido que mientras más silencio se hace sobre las apreciaciones más se oye el sentir de los demás; y que mientras más se escucha a los demás, más se escuchan los sentimientos más hermosos y sanos de los otros y los propios.
Con el tiempo he aprendido que los contrastes no gustan, pero son necesarios. Que son una forma de medición para vivir la filosofía de la vida aún sin saberlo; que son esencia y causas de paradigmas sostenidos, paradigmas rotos y nuevos paradigmas.
Con el tiempo he aprendido que el día y la noche no son sólo tiempos para trabajar y descansar sino para generar el paso a la existencia cotidiana. Que lo blanco y lo negro son más que colores abstractos y radicalismos o la dimensión ilimitada de las cosas.
Con el tiempo he aprendido que ser rígido estrangula las posibilidades de crecimiento, pero que ser extremadamente flexible es como soltar un globo con helio para que suba al cielo. Si no ubicas cosas concretas se pierde la oportunidad de lograr lo que se quiere.
Con el tiempo he aprendido que cuando escuchas a otra persona con atención, se genera una confección de aprendizaje mutuo, pero más que ello se genera un sentimiento profundamente humano.
Con el tiempo he aprendido que enseñar es una decisión pero que aprender es una actitud, y que quienes enseñan para que sirva de algo, es porque aprendieron ser mejores, no sólo por ser inteligentes, sino por ser sensibles a su entorno, a la vida.
Con el tiempo he aprendido que el éxito no es tener más sino la lucha permanente para ser mejores, reconociendo la ignorancia propia y sabiduría de los demás, aun teniendo uno poco, incluso sin tener nada.
*Consultor y Asesor en Comunicación Política y Organizacional
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