Cúpula / ABC, Ayotzinapa y Teuchitlán
En la relación entre el poder político y la sociedad hay puntos de inflexión; circunstancias que desatan un giro de 180 grados y provocan rompimientos o fracturas irreconciliables.
En los últimos años hemos presenciado episodios que rebasan la posibilidad de control y se convierten en tatuajes perennes sobre la piel de un sexenio.
El sexenio de López Obrador quedará marcado por “el Culiacanazo” y la sombra de nexos criminales; empero los altos índices de popularidad evitaron que su régimen se hundiera y con suficiente holgura logró colocar a su sucesora.
El periodo de Claudia Sheinbaum parecía un cómodo traslado en la alfombra de la Cuarta Transformación hasta que salió a la luz el hallazgo de un campo de exterminio en el municipio de Teuchitlán, Jalisco.
La magnitud de la indignación social quedó revelada en las protestas del sábado 15 de marzo cuando los colectivos salieron a realizar actos de luto nacional. Sheinbaum no acaba de asimilar el nivel de la efervescencia.
La tragedia en la Guardería ABC fue un caso único. Durante el periodo de Peña ocurrieron miles de desapariciones, pero el incidente en Ayotzinapa fue uno solo.
Caso contrario representa el campo de exterminio en Teuchitlán porque en este país cada semana que transcurra aparecerá otro predio igual ya sea en Veracruz, Sonora, Tamaulipas, Durango, Zacatecas o incluso en el Ajusco, a corta distancia de la Ciudad de México.
La presidenta haría bien en salir a dialogar con los colectivos de madres buscadoras y escuchar menos a sus asesores mediáticos quienes no acaban de entender que Teuchitlán marcara este sexenio como un funesto tatuaje.
cupula99@yahoo.com

















