elsoldepuebla
Análisismiércoles, 21 de enero de 2026

El que quiera entender que entienda

El novelista francés Víctor Hugo Hergo, poeta y dramaturgo, nos legó este hermoso y filosófico poema, que no tiene que ver con la edad; así me lo dijo el amigo que me lo envió:

PONIÉNDOME VIEJO

Te estás volviendo viejo

-me dijeron-,

has dejado de ser tú,

te estás volviendo amargado y solitario.

No, respondí;

no me estoy volviendo viejo,

me estoy volviendo sabio.

He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser,

he dejado de buscar la aceptación de los demás

para aceptarme a mí mismo, he dejado tras de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad.

No, no me estoy

volviendo viejo,

me estoy volviendo asertivo, selectivo de lugares, personas, costumbres e ideologías.

He dejado ir apegos,

dolores innecesarios, personas, almas, y corazones, no es por amargura

es simplemente por salud.

Dejé las noches de fiestas

por insomnios

de aprendizaje,

dejé de vivir historias y comencé a escribirlas,

hice a un lado todos los estereotipos impuestos,

dejé de usar maquillaje

para ocultar mis heridas, ahora llevo un libro

que embellece mi mente.

Cambié las copas de vino por tazas de té,

me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla.

No, no me estoy

poniendo viejo.

Llevo en el alma lozanía

y en el corazón la inocencia de quien a diario

se descubre.

Llevo en las manos

la ternura de un capullo

que al abrirse expandirá

sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material.

Llevo en mi rostro la sonrisa que se escapa traviesa

a observar la simplicidad

de la naturaleza,

llevo en mis oídos

el trinar de las aves alegrando mi andar.

No, no me estoy

volviendo viejo,

me estoy volviendo selectivo, apostando mi tiempo

a lo intangible,

reescribiendo el cuento

que alguna vez me contaron, redescubriendo mundos, rescatando aquellos

viejos libros que a medias páginas había olvidado.

Me estoy volviendo

más prudente,

he dejado los arrebatos

que nada enseñan,

estoy aprendiendo

a hablar de cosas trascendentes,

estoy aprendiendo a cultivar conocimientos,

estoy sembrando ideales

y forjando mi destino.

No, no es que me esté volviendo viejo por dormir temprano los sábados,

es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma un poemario.

No es por vejez por lo que se camina lento,

es para observar la torpeza de los que a prisa andan

y tropiezan con el descontento.

No es por vejez

por lo que a veces

se guarda silencio,

es simplemente porque

no a toda palabra

hay que hacerle eco.

No, no me estoy

poniendo viejo,

estoy comenzando a vivir

lo que realmente me interesa.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias