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Análisismiércoles, 18 de febrero de 2026

Hacerse el muerto para vivir

Se admite por la ciencia la tranquilizadora idea de que todas las personas piensan; se cree que cualquier persona recibió de Prometeo o de unas bondadosas Hadas madrinas la chispa que posibilita el pensamiento y que para ello ya no hace falta esforzarse.

Lo anterior, más o menos nos lo señala Oscar de la Borbolla en su libro La Rebeldía en el Pensar.

No todas piensan y no todas saben pensar. La gente alega, discute, alza la voz, se enoja, y menos piensa.

Nos señala el autor que cualquiera puede aprender a pensar, pero no cualquiera piensa.

La carrera académica nos hace conocer, pero no nos enseña a pensar. Hay quienes no tienen estudios o “cultura” pero son capaces de deslumbrarnos por su buen juicio y claridad en sus argumentos, preguntas o repuestas.

Lo más fácil para ello es plegarse a la corriente, y no pensar, su único camino es por donde va la mayoría.

O como decía Friedrich Nietzsche: vuestro apresuramiento os impide pensar y el silencio se vuelve enemigo del pensamiento y del bienestar

Pensar, es descubrir en cada camino una multitud de sentidos y en cada sentido una multitud de caminos. Para quien piensa hay muchas metas y muchas maneras de alcanzarlos.

Por ello, el que piensa relativiza; duda, y el que no piensa se vuelve dogmático.

Para quien no piensa sólo existe un camino y un único sentido: es por donde va la mayoría

No pensar es no ser uno mismo, pensar es existir: pensar es la máxima expresión del ser humano.

Entre los múltiples temas de los que nos habla Oscar de la Borbolla; veremos uno de ellos: El pensar y la felicidad

Sócrates: “yo solo sé que no se nada y de lo cual no estoy cierto” …. y pensó.

Einstein: “yo sé de mi materia, de lo demás soy un ignorante” genio al que le dijeron sus maestros “que nunca llegaría a nada”. Y creó la teoría de la relatividad: y pensó.

Si no se piensa no se construye la felicidad, se termina construyendo un mundo para nadie. No pensar parece que se construye tranquilidad, pero es peligroso, porque se renuncia a la multitud de caminos y que conducen a la felicidad.

Pensemos, razonemos, olvidemos, no escuchemos a las que nos niegan el derecho a revelarnos y nos dicen “para que le das de vueltas, si pensar solo te pone triste, mejor olvídate (No pensar) de todo y pásatela bien”.

“No te fijes, no piense distraerte, has otra cosa”.

Tenemos que pensar, piensa con la razón para ver lo malsano, para encontrar la felicidad y no entregar nuestra voluntad a los demás.

Piensa, analiza, razona, guarda tu mente como un tesoro, tú decide, porque no todo lo que brilla es oro.

Cuida tus pensamientos para ser feliz, para prolongar tu mente, para pensar en cuidar de tu vida.

Razona, piensa, ordena, soluciona y analiza ideas y hechos para llegar a la conclusión que nos orienta, que nos hace auténticos.

Tenemos que lograr en nuestra vida, dormir sin miedo y despertar sin angustias.

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