EN PUNTO
No hubo sorpresas la tarde de este miércoles en la Cámara de Diputados.
La propuesta de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum recibió el revés que ya se esperaba.
Así, los integrantes del poder legislativo propinaron la primera gran derrota política del gobierno de la presidenta.
La frustrada reforma electoral evidenció las divisiones en el bloque gobernante y, un punto muy relevante, la falta de cabilderos eficientes en el entorno de la presidenta.
¿Qué pasó con Ricardo Monreal, coordinador de los diputados morenistas, y todos sus años de experiencia política?
¿Qué ocurrió con Rosa Icela Rodríguez, la secretaria de Gobernación que le heredó Andrés Manuel López Obrador?
No dejaron sola a la presidenta, pero no pudieron ayudarla, y eso no es bueno para ella, que requiere de efectivos cabilderos para sacar adelante, ¡incluso con sus propios aliados!, los asuntos más relevantes de su agenda.
Sheinbaum tendrá que analizar este problema y resolverlo para el futuro.
Porque sí, necesita de operadores políticos eficientes para lo que queda de su sexenio, que es mucho.
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El revés sufrido por la pretendida reforma brinda la oportunidad de corregir lo que estaba mal, que no era poco.
El documento enviado por Sheinbaum al Congreso de la Unión tenía varios puntos cuestionables.
Uno de ellos, la reducción del 25 por ciento al financiamiento público de los partidos.
Este tipo de medidas siempre favorecen al partido en el poder, que por estar en el poder dispone de muchísimos instrumentos de coacción para manipular el voto.
Quitar recursos a los competidores los pone todavía en mayor desventaja.
Otro punto cuestionable era la reducción de los recursos al Instituto Nacional Electoral (INE).
El árbitro electoral es lo único con lo que contamos en este país para más o menos garantizar contiendas parejas.
Entre menos recursos posea el árbitro, menos probabilidades tendrá de hacer bien su trabajo, y eso también beneficia al partido en el poder, que naturalmente hace trampa.
La pretendida disminución a los tiempos en radio y televisión iba encaminada a generar mayor inequidad.
Por último, la modificación en la fórmula de elección de los diputados plurinominales, así como la desaparición de las listas en el Senado, planteaba, de la misma forma, puntos muy criticables.
Morena ha confirmado, apenas se supo la votación de este miércoles, que preparaba un Plan B para lograr los consensos deseados.
Esperemos que la nueva propuesta legislativa tenga un mejor contenido, no para los partidos, sino para nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes.
Es mucho pedir, ya se sabe, pero hay que hacerlo.
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Los cinco diputados federales poblanos que pertenecen a las bancadas del PT y el Verde cumplieron con los dictados de sus dirigencias partidistas, con todo y que hasta antes de ayer habían sido aliados políticos permanentes de Morena.
Se trata de Nora Merino Escamilla y José Antonio López Ruiz, del PT, así como José Antonio Gali López, Adolfo Alatriste Cantú y Fátima Almendra Cruz Peláez del Verde.
Fueron congruentes con sus partidos en el rechazo a la reforma electoral de Sheinbaum.
















