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Análisismiércoles, 26 de noviembre de 2025

La explicación más simple

México atraviesa por un momento complicado y pretender hacer creer lo contrario resulta un despropósito; los brotes de inconformidad ya se expresan desde muchos frentes y regiones del país.

Ante este escenario, las autoridades han decidido descalificar todas esas expresiones y afirmar que detrás hay motivaciones políticas que buscan destruir a la 4T.

Una teoría muy compleja para aceptarla como verdad única.

La afirmación de que detrás de toda esta batería de expresiones críticas hay motivaciones políticas o una operación opositora se cae fácilmente, incluso otorga un crédito inmerecido a estos incapaces.

No hay forma; a los “opositores” de la 4T no les alcanza ni siquiera para ponerse de acuerdo entre ellos para ver quién opina sobre un tema polémico, mucho menos para representar la molestia de tantos sectores de la sociedad.

Los mexicanos están hartos de estos vividores disfrazados de representantes populares.

Y lo mismo sucede con los “adversarios” al régimen, quienes solo tienen presencia en el imaginario colectivo gracias a que son citados y acusados todos los días desde la gran tribuna del oficialismo.

Sin embargo, si así fuera, la 4T tiene hoy todo el respaldo popular y el todo poder para atender de raíz las demandas colectivas y consolidarse como el gran gobierno cercano a su pueblo.

No, este escenario guarda otros componentes sociales que de no ser atendidos desde el reconocimiento institucional, podrían significar al mediano plazo un riesgo real para la estabilidad de este país.

Los reclamos y las críticas son una expresión normal en una sociedad que experimenta una transformación política como la votada en México desde hace 7 años.

Lo que no resulta ordinario es que la victimización y la justificación sean la constante en un movimiento que goza hasta ahora del incuestionable respaldo de esa mayoría beneficiada como nunca antes.

Lo que tampoco resulta común es que estos brotes de discrepancia se multipliquen en el primer año de un gobierno que goza, insisto, de una aprobación incuestionable y es justo aquí, donde vale la pena detenerse y reflexionar mucho más.

El reto es brutal y ahí está desafiando todos los días.

Ignorar los síntomas que México viene gritando, puede resultar de alto riesgo para esta nación porque allá afuera, sin duda están ávidos de que esta nación entre en un conflicto histórico.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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