Plan B y cosas peores
Nunca he escuchado a un político que apueste para perder. Su apuesta es siempre para ganar en el corto, mediano o largo plazo. Puede jugar a distraer, pero su apuesta siempre es a ganar.
La economía, la seguridad, la rendición de cuentas, la transparencia, la autonomía energética o los derechos de las mujeres, por ejemplo, están ausentes de las grandes políticas públicas en este sexenio.
Que el pueblo decida quién sea su diputado o senador plurinominal suena encantador, pero debilita el sistema de partidos. La fórmula debe ir en el sentido contrario: ¿Cómo fortalecer el sistema y acercar al ciudadano con sus representantes?
Veremos un plan B que bien puede llamarse “lo que permite la alianza”. Lejos está de ser lo que el país necesita. La presidenta y sus allegados no miran eso; prefieren alegrarse de acuerdos nimios.














