La rebelión dormida
Ni el propio Carlos Manzo pudo haber imaginado el escenario social que desencadenó su cobarde ejecución, sin embargo, esta es ya una realidad que incomoda y pone en riesgo al régimen porque no podrán comprarla ni someterla.
Las manifestaciones de este 15 de noviembre no pueden ser vistas de ninguna manera como otra expresión social fallida al ser convocada por una oposición timorata e hipócrita.
Este sábado las calles, las plazas y el corazón social de México fueron tomados y por momentos peleados por decenas de miles de jóvenes que decidieron lanzar la primera advertencia a quienes hoy desde el poder han decidido ignorar a las voces disidentes.
Por más descalificaciones que se ordenen desde el oficialismo, no hay manera de ignorar lo ocurrido, no hay forma de fingir lo registrado, no hay postura inteligente que pretenda desestimar este despertar inusitado.
Morena, sus gobiernos y sus políticos extraviados en el poder deben leer con mucha atención y cuidado el mensaje entregado a las puertas de palacio nacional. La presidenta puede, más no debe menospreciar un movimiento que ella misma encarnó en el 68.
Y por si todo eso no fuera suficiente, ahora también la doctora tendrá que decidir si valida, escucha y atiende el reclamo legítimo de los adolescentes y jóvenes mexicanos o los desestima y reprime por ser un peligro para su mentor y para su movimiento.
Ni el propio Carlos Manzo pudo haber imaginado el escenario social que desencadenó su cobarde ejecución, sin embargo, esta es ya una realidad que incomoda y pone en riesgo al régimen.
La chispa está encendida y lo deseable es que desde el poder intenten dar un golpe de timón y que no repitan la misma dosis de desprecio y represión oficial porque este despertar, ya nadie lo detiene.
















