México, entre EU y MORENA
La escandalosa detención del alcalde de Tequila, Jalisco, exhibe el muy grave escenario en el que la delincuencia organizada tiene y “gobierna” una buena parte de la República Mexicana.
Como nunca antes, los grupos criminales en México surgieron, crecieron, se diversificaron y se empoderaron al grado de gobernar regiones enteras, impedir campañas e imponer candidatos que después han llegado a ser autoridades legítimas.
Puebla no escapa a esta peligrosa realidad heredada por el autor intelectual de la 4T y de la política de los “abrazos, no balazos”.
Hace apenas unos días fue detenido en Tlaxcala el ex alcalde del municipio de Cuautempan, Gerardo Cortés Caballero, un hombre acusado por los delitos de extorsión, tráfico de drogas, secuestro, posesión de armas de uso exclusivo del ejército y otros.
Este hombre llegó a la presidencia municipal del municipio poblano gracias a la candidatura que le entregó MORENA en el proceso electoral del 2024.
La ocupación criminal de municipios y diputaciones está en marcha, MORENA y sus partidos aliados han sido puerta estratégica para llegar, ocupar y explotar ilegalmente esas posiciones.
Está claro que en el PRI y el PAN también dejaron pasar por muchos años a delincuentes y miserables, sin embargo, es incuestionable que la 4T fue la que con impunidad y complicidad abrió las puertas de par en par.
El problema es más que grave, el crimen tiene muy claro el camino para apoderarse legalmente de municipios y estados; los procesos electorales en México han dejado de ser un mecanismo democrático seguro y eficaz.
De no hacerlo así, México perderá de una vez y para siempre la posibilidad de ser una nación soberana y libre, porque esas condiciones no solo se ponen en riesgo por una invasión extranjera.
La soberanía también se puede perder desde dentro, con grupos o movimientos ilegales dispuestos a imponer con dinero y por la fuerza sus propias leyes.
México está a prueba y en las manos de MORENA está su viabilidad como nación.

















