REFUERZO DE LUJO
En la antesala del Infierno
Juan Luis Hermida Uscanga
La noticia del regreso del australiano Travis Blackley para unirse de nuevo como el refuerzo de lujo en el pitcheo de los Pericos de Puebla, fue recibida con agrado por los seguidores de los campeones de la Liga Mexicana, que ahora sí comienzan a confiar en su equipo.
“Tengan fe y confían en los Pericos”, repitió una y otra vez, Gerardo Benavides, dueño del equipo cuando la afición manifestó su inconformidad por los movimientos que se hicieron en el cuadro de los campeones.
“Nadie dice nada, pero a Monclova me llevo a muchos peloteros ya de más de 35 años, y aquí les dejo un equipo joven de un enorme talento”, dijo convencido.
Ya el propio Benavides y José Meléndez, el presidente ejecutivo, detectaron que el pitcheo necesita su “mano de gato” y cuando Blackley quedó en libertad no dudó en traerlo para los Pericos de Puebla.
Blackley fue uno de los grandes héroes en la postemporada al ganar tres juegos, el último de ellos en el sexto partido de la final, para llevar a los verdes a la conquista del banderín.
Cuando Benavides dijo que Pericos sería un equipo competitivo creí en su palabra. Y con el arribo de Blackley queda más que demostrado que tanto le interesa Monclova, el equipo de sus ampres y de su ciudad natal, como le preocupan los verdes.
Si no fuera así, bien pudo hacer hasta lo imposible por llevarse a Blackley para los Acereros, y conformar un pitcheo abridor, que si de por sí ya es de miedo, todavía más súper poderoso.
Hoy, en el inicio de campaña las palabras de Benavides cobran más fuerza.
Los Pericos están demostrando tener “patas para gallo”, con todos esos jóvenes, que tienen a los plumíferos en el liderato del Sur peleando codo a codo con los poderosos Leones de Yucatán.
A J.P. le sirvió tomar turnos con Reynosa en la segunda parte del 2016 para conocer mejor el pitcheo mexicano y saber ajustarse en el momento que se necesita.
Hoy, aparece como el segundo lugar de bateo en el circuito, donde los Pericos suman a cuatro peloteros, para encabezar el liderato en ese departamento a nivel colectivo.
Ricky Rodríguez posee una fuerza impresionante, y la muestra está en ese descomunal cuadrangular con la casa llena que disparó en el duelo inaugural contra los Bravos de León en el parque Hermanos Serdán.
El de los Ángeles con orígenes chihuahuenses tiene auténtico poder en las muñecas, y además sabe batear a la hora buena.
Ricky batea para .438 y hasta el juego de anoche en la segunda entrada llevaba ya tres impulsadas para sumar 12 en este inicio meteórico de campaña.
Con larga cabellera, Ricky me recuerda a su paisano Hilario Rentería, ex lanzador de los Ángeles de Puebla, y con quien tiene mucho parecido.
Y qué decir de Cole Gillespie, que había estado apagado en la pretemporada, y que el domingo explotó con siete carreras impulsadas en el último de la serie contra León.
Gillespie se ajustó temprano al pitcheo de Liga Mexicana, y aunque en la Gran Carpa no fue tumba bardas, posee todo para convertirse en uno de los grandes aportes ofensivos de los Pericos.
A la defensiva, de nueva cuenta Pericos posee tres jardineros de altura. Al estilo de los que tenía el año pasado.
Endy Chávez no por nada se mantuvo 13 campañas en la mejor pelota del mundo y fue siempre un jardinero confiable y de respeto.
En el central, Gillespie tiene un estilo similar al de Willy Taveras. Es un jardinero que cubre mucho terreno tanto a los extremos, como hacia adelante, y corriendo hacia atrás.
La atrapada que hizo el domingo corriendo de espaldas al plato para llevarse el tablazo de Alfredo Marte en la séptima tanda fue de auténtico liga grande.
Corrió, corrió y corrió, echó una mirada por el hombro, y estiró el guante de espaldas al plato para cazar la trucha.
Y Carlos Peñuela complementa la terna, dando seguridad a esa zona de los jardines.
Preocupaba el pitcheo, pero Meza volvió por la puerta grande. Colocando bien sus pitcheos, y con fuerza en el brazo.
Ahora con la llegada de Barckley, que ojalá venga con la fortaleza de la campaña anterior, ese cuerpo de inicialistas que tanto preocupaba, sin duda tendrá otra cara.

























