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Localdomingo, 3 de diciembre de 2023

Escuelas poblanas, lejos de brindar condiciones para una menstruación digna

Puebla se colocó como la entidad federativa con menos acceso a productos de menstruación en las escuelas

Daniela Hernández / El Sol de Puebla

Esto a su vez provoca graves afectaciones a los derechos humanos de estas personas, principalmente a la salud, a la educación y al acceso a la información.

Deserción, la otra cara de la menstruación

“Esta es otra de las grandes desigualdades sociales, algunas no tienen acceso ni siquiera a agua potable o un sanitario, o de alguno en condiciones higiénicas, entonces toman la decisión de no asistir a la escuela”, opina Carrillo Ruiz.

“Los dolores son fuertes y ¿qué es lo que pasa?, que no van a la escuela porque no tienen acceso a los productos, porque tienen mediado a las burlas de sus compañeros o incluso de sus docentes”, agrega Chiquito.

Educación depende de la voluntad

Si hay dudas lo retomas como una charla casual, pero por parte de la Secretaría no es un tema importante que merezca un análisis profundo particular; se da en general en la unidad de Ciencias Naturales”, precisa.

Afortunados son los menores que, si tienen alguna duda adicional y su docente tiene la disposición de recabar más información, reciben una explicación satisfactoria. Si no es así, tendrán que aprender por su cuenta.

“¿Pasa lo mismo con los docentes hombres?, ¿algún maestro se ha acercado con sus colegas mujeres a preguntar cómo responder esas dudas en clase?”, cuestiona El Sol de Puebla. “Desde mi experiencia, jamás”, responde.

Escuelas, ¿con condiciones óptimas?

“La menstruación digna llega a ser impensable en estos espacios porque no pueden pedir derechos que ni siquiera conocen”, señala.

Responsabilidad compartida

Eso no significa que toda la culpa sea del sistema educativo, resaltan. Sin embargo, es complejo exigir una gestión menstrual digna a una generación que, en mayor parte, desconoce de qué se trata.

“Las primeras autoridades que tienen la obligación de atender esto, sin duda, son las educativas y las de salud”, remata la investigadora de la BUAP.

Estado, omiso en sus obligaciones

También exhortaba a la SEP a “desarrollar información y orientación a las familias sobre menstruación que permitan a madres y padres de familia, tutoras y tutores, a proporcionar una mejor atención a sus hijas, hijos o pupilos”.

A dos años de este decreto, no hay información de su cumplimiento.

Más tarde, en febrero de este año, la Comisión de Salud del Congreso de Puebla aprobó una reforma para que la Secretaría de Salud estatal otorgara artículos de gestión menstrual de forma gratuita a infancias y adolescencias.

Otra obligación de la que tampoco hay información.

No se ha dimensionado el impacto que tiene sobre las infancias porque no se habla. No se ha logrado hacer algo porque el Estado no ha asumido sus responsabilidades y obligaciones”, apunta Carrillo.

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