elsoldepuebla
Localdomingo, 9 de julio de 2023

Tlatenco, consistente en la defensa del agua

El manantial Huilango es la principal fuente de abastecimiento de agua del Tlatenco, lo han defendido por más de seis décadas

Daniel Cruz Cortés / El Sol de Puebla

No obstante, en junio pasado el ministerio público federal desestimó los cargos interpuestos contra algunos ciudadanos de Tlatenco, debido a que se consideraron infundadas las denuncias contra ellos.

Opacidad de las autoridades

Impedir la crisis

“A nosotros, como pueblo, nos ordena que hagamos una solicitud, justificando la necesidad de agua, que ya la hicimos ante Conagua y la Secretaría de Medio Ambiente”, señala.

También el legislador sostiene que la defensa del agua es un tema delicado que ha sido utilizado para politizar y dividir a la población, especialmente por quienes han querido ocupar cargos públicos en Chiautzingo y la propia junta auxiliar.

Por otro lado, no se debe perder de vista la responsabilidad que la Smadsot tiene en el conflicto.

No obstante, al cuestionar a la dependencia sobre los avances en el cumplimiento de dicho acuerdo la misma evadió ofrecer una respuesta.

Un pueblo criminalizado

Por las venas de Sofía corre sangre valiente y audaz. Su abuelo también fue perseguido por la FGR, pero por el delito de despojo de aguas nacionales. No obstante, dichas denuncias fueron improcedentes y nunca lo detuvieron.

Una carga heredada

No obstante, aunque siempre la defensa de los ejidatarios ha detenido las acciones legales, es importante no perder de vista el origen de todas estas denuncias.

Este peculiar sistema de captación y administración de agua es el que ayuda a que cientos de familias accedan al líquido todos los días. Sin esta obra, el pueblo quedaría paralizado, pues no hay otra forma de obtener este servicio de forma asequible.

Pese a la importancia vital del proyecto, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) lo clausuró en 2017, es decir, 14 años después de su implementación.

Ruptura social

La señora María Tomasa Pérez Macedo señala que uno de los sacrificios que más le ha costado dar para mantenerse firme en la lucha es el distanciamiento con algunas de sus vecinas y vecinos, pues con ellos convivió toda su vida.

Aunque el hecho de alejarse de amistades, que creía serían para toda la vida, le ha dolido, prevalecer consistente es su batalla ha sido lo más valioso y restaurador para ella.

“Hay que unirnos y trabajar para que traigamos toda el agua para llevar a casa (...) muchas familias se dejaron de hablar, y pues se siente triste”, comenta.

La división social se agudizó en el primer trimestre de 2022, cuando ejidatarios firmes en la defensa del Huilango acusaron al edil subalterno de Tlatenco, Néstor Medina, de incumplir con la repartición acordada del agua a la población.

Tras semanas de confrontación y diálogos fallidos, los ciudadanos simpatizantes con la lucha se apoderaron de la presidencia auxiliar y, a través de un procedimiento acuñado como derecho constitucional de usos y costumbres, destituyeron a Medina.

Así, tras quedar cerrada la oficina de esa autoridad local, algunos pobladores acusaron que la inoperancia del gobierno subalterno afectaba la gestión de algunos servicios públicos.

Desde ese momento, se establecieron dos grupos, quienes apoyaron a las autoridades municipales y auxiliares, y quienes se quedaron del lado de los ejidatarios y el cuidado del manantial.

“Me gustaría que, en mis últimos tiempos de vida, el agua sea para todos, para todo el pueblo, porque todos la necesitamos, y ahora sí que, si yo me voy a beneficiar, quisiera que otros también se beneficien del agua”, expone.

La utopía perdida

La señora Andrea Alameda siempre soñó con sembrar hortalizas en su casa, tanto para uso individual como para vender los productos nacidos en esa tierra fértil y resiliente.

Cosechar alimentos como cilantro y cebolla, incluso tener cultivos de rosa, tal como otras comunidades en Chiautzingo y la región pueden tener, será quizá un sueño que nunca verá la luz.

En su visión coincide Francisco Flores Hernández, quien a sus más de 60 años, persiste incondicional a sus ideales.

Para él, sin embargo, resulta importante que, además de que incremente el agua, exista una remediación ambiental en el sitio, pues, desde su punto de vista, de poco sirve pelear por un líquido impuro y tóxico para sus seres queridos.

Por los que vienen

Aunque el panorama es incierto, y la actitud de la autoridad, especialmente la federal, es desmoralizante para Tlatenco, pocos motivos le quedan a su pueblo para rendirse y abandonar la pugna ahora que más se requiere.

A los más pequeños, como es el caso de Sofía, nadie los subestima. Ellos son conscientes de que el manantial agoniza y que el agua no durará para siempre, no es necesario mentirles o disfrazar la realidad.

Por ello, la presencia de las infancias en el proceso es revolucionario: acompañan a sus familias, suben cada que pueden al manantial, juegan, conviven con la naturaleza y sueñan con que el agua durará para siempre.

Por otro lado, los más grandes, como Miguel González Gómez, de 20 años de edad, se alistan para tomar pronto las riendas y el liderazgo que requiere su cruzada para buscar más agua y garantizar el abastecimiento en el futuro.

La conciencia de Miguel por defender el agua comenzó cuando él tenía 12 años de edad. Su madre y abuela se involucraron en la batalla desde hace al menos una década, y desde siempre le transmitieron el valor y coraje para entregarse a la causa.

Ahora, más seguro que nunca, defiende que no se quedará de brazos cruzados, y hará lo que esté en sus manos para que la juventud no sea la que apague la llama de la esperanza y convicción, que lleva encendida por siglos.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias