Análisisjueves, 28 de marzo de 2019
¡Con Cristo!
¡Con Cristo!
¡RUMBO AL CALVARIO!
Iglesia Bautista
Muchas gracias. Que Dios los bendiga ricamente, y si El permite continuaremos el viernes siguiente. Mi teléfono es el 815-39-73.
DIOS CRISTO JESUS, en Mateo 4:17 de la Biblia, hace unos 2,000 años habló a los seres humanos de todos los tiempos en la forma siguiente: “Arrepentíos porque el Reino de los Cielos se ha acercado”, y con ello inició su predicación del Evangelio de Salvación que podemos hacer nuestro, aquí ahora, si tenemos la fe y la buena voluntad de escucharlo, lo cual tiene actual vigencia, porque la Palabra de Dios permanece para siempre, según 1 Pedro 1:25.
En efecto, este Jesús que nos ama por sobre todo lo creado, habla a nuestro corazón espiritual, para regalarnos su Santo Reino Divino de los Cielos, con sólo arrepentirnos ante El de todo pecado, creyendo y aceptando que es nuestro Salvador y de esta manera avanzar juntos con El por el Camino y Rumbo hacia el Calvario, donde nuestro viejo hombre pecaminoso es crucificado juntamente con Jesús, donde este Señor Dios destruye todo pecado nuestro, según Romanos 6:6-11.
Por lo tanto, nada ni nadie puede impedirnos aceptar esta predicación de Jesús a favor nuestro, en la proximidad de la conmemoración de su sacrificio, creyendo que si morimos con Cristo es para vivir también con El, en plenitud de gozo y felicidad por siempre en sus Mansiones Celestiales.
Al respecto de estos Pasos de Jesús Rumbo al Calvario, lo vemos en su célebre Sermón del Monte, al otro lado del Jordán, donde habló de la calidad de sus Bienaventurados, que son sus fieles seguidores, que lo reciben como único Salvador Personal, a quienes da el Galardón Grande en los Cielos consistente en la Vida Eterna Plena de Gozo y Alegría, y a quienes también aun estando en vida física les da el privilegio de ser Luz Espiritual para iluminar a toda persona en este Mundo como regalo de Dios, mediante la predicación del Evangelio de Salvación, según Mateo 5:1-16.
Estimado Lector: eres muy distinguido y apreciado, por Cristo quien te invita a ir con El, Rumbo al Calvario, con sólo decirle: “Jesús, Señor mío y Dios mío, ¡SALVAME!, me arrepiento ante Ti de mis pecados, perdóname, y límpiame con tu Sangre Divina derramada en la cruz del Calvario, creo en Ti y te recibo como Unico, Suficiente y Perfecto Salvador Personal”.