El alcalde planteó gestionar un proyecto similar para ofrecer a las familias un espacio recreativo innovador, mientras se garantiza traslado gratuito al Tangamanga.
Con experiencia legislativa y en la administración municipal, su nombramiento genera expectativas positivas entre actores políticos por su perfil técnico y capacidad de gestión.
Los documentos permitirán identificar zonas vulnerables y mejorar la planeación territorial, así como la atención oportuna de emergencias en todo el estado.
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
En Mateo 21:21-22, Jesús dice algo que cambia por completo la manera en que solemos pensar sobre la fe, él dice: “De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”
Estas palabras fueron dichas luego de que Jesús maldijo una higuera estéril, y esta se secó de inmediato. Los discípulos se sorprendieron, pero Jesús aprovechó para darles una enseñanza fundamental sobre el poder de la fe y la oración que confía. No se trata de una fórmula mágica, sino de una relación profunda con Dios que da como fruto una fe fuerte y efectiva.
La fe que Jesús describe es una que no vacila, una que cree a pesar de las circunstancias. No se basa en sentimientos ni en optimismo humano, sino en una firme confianza en el carácter y las promesas de Dios. Santiago 1:6 nos recuerda: “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar…”. Jesús no nos llama a una fe ciega, sino a una fe bien informada por su palabra, alimentada por la oración y puesta en acción.
Jesús relaciona esta fe con la oración: “todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Esta promesa no debe ser malinterpretada como una licencia para pedir cualquier cosa sin discernimiento espiritual. En 1 Juan 5:14 se aclara que debemos pedir “conforme a su voluntad”. Sin embargo, muchas veces no experimentamos el poder de Dios porque no oramos con convicción, o porque simplemente no oramos. Jesús nos anima a orar con fe, seguros de que Él oye y responde.
Cuando Jesús dice que la fe puede mover montañas, está usando una expresión judía que significa superar obstáculos imposibles. En nuestra vida cristiana enfrentamos montañas: problemas familiares, enfermedades, temores, adicciones, heridas del pasado. Con fe verdadera, estas montañas no son invencibles. Dios es más grande, y Él actúa cuando creemos.
Pero esta fe no comienza simplemente creyendo que Dios existe, sino confiando en Él personalmente. Hebreos 11:6 dice: “Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay”. Esa cercanía comienza cuando reconocemos nuestra necesidad de un Salvador y recibimos a Jesucristo como Señor.
Querido amigo, ¿has dado ese paso? La vida de fe comienza al recibir a Cristo. Solo a través de Él podemos acercarnos a Dios, experimentar su poder en nuestras oraciones, y vivir con esperanza. Hoy puedes orar con fe: confiesa tus pecados, cree en Jesús como tu Salvador, y pídele que entre en tu vida. Dios te escucha. No hay oración más poderosa que la que brota de un corazón que cree y se entrega por completo a Él.