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Análisissábado, 26 de enero de 2019

El niño y el gigante

El niño y el gigante

Juan Jesús Priego

Uno esperaría que el rey se alegrara con él, puesto que acababa de prestar a su pueblo un noble servicio. Pues bien, las cosas no sucedieron así. Josué no sólo no se alegró, sino que además, a partir de entonces, se puso a buscar la manera de acabar con David.

“A Saúl le entró miedo de David, porque el Señor estaba con él… Entonces alejó a David nombrándolo comandante…, pues pensó: ‘Es mejor que lo maten los filisteos y no yo’ ” (1 Samuel 18, 13-17).

¿Qué más quiere que le diga? Y ahora, estimado amigo, permítame que me despida. ¿No ve qué tarde se ha hecho ya? Tal vez algún día, si la vida vuelve a reunirnos, podremos proseguir con esta historia fascinante. ¡Hasta la vista!

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