En el último reporte de Grupo OMA correspondiente al mes de febrero, señala un crecimiento de 5.4% en el número de pasajeros totales transportados en sus 13 aeropuertos
Se continúa fortaleciendo la estrategia de promoción económica internacional mediante gestiones que buscan concretar la llegada de nuevas inversiones y generar más empleos
Como elementos del ámbito de seguridad tienen la obligación de intervenir en cualquier situación que amenace la integridad y la seguridad de la población
La meta inmediata consiste en formalizar la entrega de 10 mil lotes y acelerar la colocación de los restantes, hasta alcanzar la cifra total de 30 mil predios comprometidos dentro del programa
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Dr. Jonathan Sánchez, profesor del Tecnológico de Monterrey, campus San Luis Potosí / Cortesía / Tecnológico de Monterrey
En los próximos meses, México volverá a estar en el centro de las conversaciones internacionales con motivo de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este acuerdo, que desde su entrada en vigor en 2020 ha sido uno de los pilares del comercio en América del Norte, será evaluado para definir si continúa bajo sus términos actuales o si se ajusta a los nuevos contextos tecnológicos, energéticos y económicos que enfrenta la región. Para México, esta revisión representa una prueba de madurez industrial y energética.
Nuestro país llega a este momento con ventajas importantes. La reconfiguración de las cadenas de suministro globales, acelerada por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, ha detonado un movimiento de relocalización de empresas conocido como nearshoring. En este nuevo escenario, México ofrece condiciones que pocos países pueden igualar: una ubicación geográfica estratégica, costos laborales competitivos, acuerdos comerciales preferenciales y una base industrial consolidada en sectores de alto valor como el automotriz, el electrónico y el aeroespacial. A ello se suma una fuerza laboral técnica e ingenieril cada vez más capacitada, que se forma en universidades e institutos tecnológicos distribuidos por todo el país.
Sin embargo, junto con estas fortalezas persisten debilidades estructurales que podrían limitar el aprovechamiento de esta coyuntura. El tema energético se perfila como el punto más delicado de la revisión del tratado. La política nacional ha buscado reforzar el control estatal del sector bajo el argumento de la soberanía energética, pero esta visión ha generado tensiones con nuestros socios comerciales, quienes reclaman certidumbre jurídica, apertura regulada a la inversión privada y un compromiso más claro con las energías limpias. La manufactura moderna depende de energía suficiente, competitiva y sustentable, y en este punto México enfrenta desafíos serios: la dependencia de importaciones de gas natural, la lentitud en la transición hacia fuentes renovables y los costos crecientes de la electricidad para el sector industrial.
Más allá de los discursos, lo que realmente está en juego es la capacidad de México para integrarse a la nueva economía verde y tecnológica que caracteriza al siglo XXI. La manufactura del futuro, basada en la producción de vehículos eléctricos, baterías, semiconductores, robótica y energías limpias, requiere tanto talento humano como energía confiable. Por ello, el nuevo T-MEC debe entenderse no solo como una negociación comercial, sino como un pacto regional por la prosperidad compartida.
Si México asume este proceso con una estrategia clara, que vincule ciencia, tecnología, educación técnica y política energética sustentable, podrá convertir sus ventajas geográficas en ventajas competitivas de largo plazo. La tarea no recae solo en el gobierno: también la industria, la academia y la sociedad deben participar en el diseño de un modelo que combine desarrollo económico con responsabilidad ambiental. Solo así, el país podrá transformar esta coyuntura en una oportunidad histórica para consolidar su papel como un actor clave en la nueva economía norteamericana.
El Dr. Jonathan Sánchez es ingeniero mecánico egresado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y Doctor en ingeniería mecánica por la UNIVERSIDAD DE MANCHESTER en el Reino Unido. El Dr. Sánchez ha trabajado para GE Aviation y ha realizado consultoría para el Instituto de Ingeniería de la UNAM. Sus cursos están relacionados con el uso eficiente de la energía y manufactura. Actualmente es profesor en el Tecnológico de Monterrey campus SLP. Sus áreas de investigación son simulación numérica, uso eficiente de la energía, análisis de datos y machine learning.