Análisisjueves, 18 de junio de 2020
Decálogos en contraste
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De acuerdo con la Real Academia, DECÁLOGO es el conjunto de diez mandamientos o conjunto de reglas, que se consideren necesarias o básicas, para cualquier actividad. La historia señala, como primera emisión, los diez mandamientos, que Dios le comunicó a Moisés y tienen carácter de obligatorios para el Cristianismo y el Judaísmo.
Existen, a partir de éste, una gran variedad de decálogos: del médico, del abogado, del estudiante, de la buena convivencia vecinal, el de la propaganda de guerra, etc. Incluso existe el decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga, que señala los pasos necesarios para crear un cuento de ciencia ficción. Del tema que sea, los Decálogos funcionan como leyes, que deben ser respetados por los creyentes o integrantes del colectivo.
En días pasados, al Presidente Andrés Manuel, quizá como parte de sus festejos, por su onomástico, paseando por uno de los amplios pasillos de Palacio Nacional, su casa actual, dio a conocer, por canales televisivos y difundido en sus redes sociales, su Decálogo para salir del Covid-19.
En éste plantea las acciones que los mexicanos debemos de asumir en la construcción en esta nueva etapa, así debemos: No ser egoístas, No consumir comida chatarra, hacer ejercicio, No ser racistas, tomar agua pura, buscar el camino de la espiritualidad y de un sueño, tratarse contra el tabaco y el alcohol y no estar estresado y estar informado sobre la pandemia.
Explicó además, que sin autoritarismo se ha logrado que la mayoría de los mexicanos haya actuado con disciplina, incluso estoica al obedecer las indicaciones de las autoridades políticas y sanitarias de mantenerse en casa y la sana distancia y demás, evitando así el crecimiento de contagios y la saturación de hospitales. Recomendó, paso a pasito por el gran corredor de Palacio, volver a los corrales y gallineros para obtener la crianza de gallinas, cerdos y otros, en los patios de las casas, como antes se hacía y así evitar consumir alimentos dañinos.
Puntualizó y enumeró sus diez mandamientos diciendo que esto requiere, estar informados, ser optimistas, dar la espalda al egoísmo y al individualismo, ser solidarios, compartir lo que tenemos, ser más humanos, alejarse del consumismo, del lujo, la frivolidad y acumulación de bienes materiales, ser previsores ante el contagio, vivir con calma, sin estrés, gozar del cielo y las estrellas, del aire puro y la naturaleza, hacer ejercicio, cuidar a los ancianos y la familia. Todo esto, enumerado en diez apartados, en diez mandamientos.
Por otro lado, José De Nigris Felán, con sus “Decálogos huecos” señala” que esto no es novedoso ni difícil de entender, pero hay quienes creen que con decálogos, se puede manejar un problema o, incluso, un país” y agrega que “llama la atención que quienes tienen el poder, crean que con consultas de frutsi en mano, rifas o decálogos puedan reemplazar mecanismos formales de consulta, medidas de política económica o simplemente cumplir y hacer cumplir la ley.” Y para fundamentar su dicho, propone el primer decálogo anti decálogos, basándose, dice, en lo que contempla la Constitución y las leyes.
La seguridad de las personas, debe ser la prioridad número uno del gobierno, ya que, sin seguridad e igualdad ante la ley, no hay pueblo fuerte... Dos, Guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, sin importar si son conservadores, neoliberales, mesiánicos, corruptos, etc. Tres, Sin crecimiento, no hay desarrollo, por tanto, no hay empleo, hay hambre, inseguridad, pobreza que no acaba. Cuatro, una rifa es buena ocurrencia y distracción, pero no sustituye a medidas serias de política económica, por más que se le aplauda. Cinco, La corrupción, es un cáncer y no es exclusiva y se puede tener alrededor sin sancionar a los amigos.
Seis. El amparo no debe ser de uso exclusivo de los amigos, influencia o poder. Siete. Los Monopolios y sus prácticas, están prohibidos por ley, no importa, si son amigos o compran muchos boletos para la rifa. Ocho. La constitución dice que el Presidente no puede pertenecer al estado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto.
De nada sirve “una constitución moral”, si la Constitución política es ignorada. A menos de que seamos una secta. Nueve. Las consultas de trascendencia nacional, están contempladas en la Constitución y deben ser convocadas por el Congreso. Las de mano alzada, no dan confianza ni son legales. Y diez. Hacer un decálogo para atender los puntos mencionados, remata Nigris, diciendo que, se necesita voluntad, sentido común y muchos años para resolver los problemas que tiene el país en el subdesarrollo.
El Presidente ha repetido reiteradamente que la pobreza es la madre que genera delincuencia, pero esta falla humana, tiene mil caras y no todas son de gente pobre, por lo que creo, hay que trabajar con medidas más allá de buenas intenciones, con programas suficientes, eficientes, integrales e integrantes, viables y evaluables y cuyos resultados tiendan a disminuir las desigualdades, hasta eliminar de ser posible, el valor diferenciado del a derecho a la salud,, del sexo, de la seguridad, de la educación, al trabajo etc. y con ello se creen, apliquen y cumplamos decálogos integrales de buenas intenciones y realidades científicas con planes y programas, basados en la realidad a transformar y los objetivos a lograr.
SOÑAR NO ES MALO, pero hacerlo como niños o con transfiguraciones poéticas, idílicas o meramente religiosas o personales, no ayuda mucho a la construcción de un país fuerte, moderno y humano. Y recordemos que el Decálogo de Dios, de Jesús tiene un poco más de dos mil años y todavía le debemos. ¿Y UD. ya tiene su Decálogo?