Visionarios, pitonisos o epifanos
Que si nos protege o no el cubre boca, salimos o no, que siguen llegando aviones cargados de material protector y hospitalario y los médicos y enfermeras, protestando o enfermando y muriendo por falta de ellos.
Pero por otro lado en una gacetilla televisiva nos dicen que la OMS nos felicita por las medidas adecuadas y satisfactoriamente aplicadas. ¿A quién creer?
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEn estos aciagos días, en los que ya se empiezan a acuñar y usar, términos como BIÓTICA, para hablarnos, entre otras cosas de la equidad en la atención en salud o de temas económicos, como la urgente necesidad de la coordinación fiscal con la monetaria, los medios de comunicación exponen y replican, información y proyecciones sobre el día a día de la reproducción y estragos del Covid-19 cómo sube o baja la curva, cuántos infectados, recuperados o muertos hay.
Por otro lado, la historia diaria de búsqueda de espacio hospitalario, de los muertos, de si fueron a dar a las fosas comunes, a incineradores o están perdidos, que hay o no cupo hospitalario y lo caro del servicio privado, que si julio o el año que viene iniciarán las clases o terminará la cuarentena. Que el semáforo es verde, naranja o rojo, que si ahora los responsables son los Gobernadores y no el Presidente, que si López-Gatell dijo o no dijo, etc. ¿Qué creer?...
Por su parte, la OMS repetidamente ha señalado a México, como el país con menos pruebas aplicadas, pero las sigue comprando el gobierno y encareciéndola en la atención privada. Mientras nos informan que las pruebas rápidas, son como echar un volado, se escuchan las voces externas e internas, de que la precisión en los datos es indispensable.
Ante esto, Eric Feigel, epidemiólogo de Harvard, nos alerta señalando que: “Más de la mitad de las personas que se hacen las pruebas, son positivos, por lo que México está, está experimentando algo, sin precedentes” y agrega “Que ni Madrid, ni Nueva York, ni en sus momentos más difíciles, nunca se acercaron al 50%, por lo que, tienen un diagnóstico insuficiente y por tanto, un tratamiento deficiente.
Al respecto, Aguilar Camín señaló ayer, en programa televisivo: “Si todos los días le dan al Presidente, el número de muertos por violencia, por qué no pueden dar con certeza los del Covid.” Como Aguilar, se refiere a que los datos deben ser duros, reales, cierto, pero aquí les recuerdo que Alfonso Durazo acaba de reportar una importante baja en homicidios y feminicidios y desde oficina de Seguridad Pública, Ricardo Márquez Blas, lo cuestionó y afirmó que estamos en los números más altos, a pesar de tener el triple de vigilancia con la fuerza nacional, el ejército y la policíaca, estamos estancados en las cifras. ¿A quién creer?
Por otro lado, nuestro Presidente, catalogado como fuerza moral, por el subsecretario Gatell, razón por la que NO es sujeto de contagio y menos transmisor, nos ha repetido desde el púlpito mañanero que si no somos corruptos, si somos buenos, el Covid, nos hará los mandados, dicho en términos populares.
Así, de acuerdo con los datos hemos transitado dela mano con y de la visión Gateliana desde el Centinela, desechado más tarde, por improcedente, hasta el semáforo municipal, estatal o regional y todavía sin pruebas suficientes y efectivamente aplicadas ,nos vamos a la Nueva Normalidad ante señalamientos y demanda exterior, así como la presión de medios y analistas nacionales, el Subsecretario ha salido a decirnos que los números de infectados y muertos, podían ser números mayores a los publicitados día a día.
Tal vez, dijo, los números reales son 8 veces más, que lo que se ve. Luego, rectifica, y nos dice que podían ser algo mayor, también pueden ser multiplicados por 10 o por 12 veces más de lo que se observa y remata diciéndonos:” la epidemia está en su máxima y recuerden, la curva no va a ser plana como la mesa. El cubre boca tiene una nula ayuda, pero hoy hasta yo lo traigo”.
Ante muchos comentarios más que pudiésemos esgrimir sobre el sí, el no, el quizá, o tal vez, creo que lo que nos debe quedar claro, que los datos integrados con responsabilidad e integridad, sin manejos maniqueos, harían innecesarios a los pitonisos, adivinadores del futuro, los visionarios con sus revelaciones epifánicas de este asunto tan importante como lo ha sido y es, esta pandemia que nos azota y aflige y que nos trae y atrae a la reflexión sobre la vida y la muerte.
Los ciudadanos, debemos estar lejos de las paradojas socráticas, que a diario nos bañan de contradicciones, incongruencias, contrasentidos, dichos contrarios a la lógica, medias verdades, etc. Seamos realistas, interesados en ello y sin temores, exijamos, lo imposible al parecer: Información real, fidedigna, precisa y clara para todo ciudadano y por tanto medidas firmes y efectivas, acorde con la Biótica, sin excepción para todos, aunque haya quienes sean fuerza moral, ya que también deben tener la obligación moral de cuidarse y cuidar a los demás.