Dorados: el regreso que nadie pidió
El posible regreso de Dorados de Sinaloa a Culiacán anunciado por el alcalde Juan de Dios Gámez parece que no es, ni de cerca, una buena noticia. Es, en todo caso, la confirmación de un fracaso inevitable ante la noticia de que sus dueños pretenden convertirlo en un equipo formador dentro de la Liga de Tercera División Profesional.
Porque sí, volverían a Sinaloa… pero quizá no como el equipo que alguna vez ilusionó a la afición, no como protagonista del futbol nacional, no como ese club que llegó a pisar Primera División. Volverían reducidos, relegados, convertidos en un equipo de tercera.
Pasar de la Liga de Expansión MX a la Liga TDP no es un “proyecto de formación”. Es un descenso disfrazado. Es una manera elegante de decir que el modelo colapsó.
Durante meses, Dorados ha jugado fuera de casa, en Tijuana, lejos de su gente, lejos de su identidad, lejos de cualquier sentido deportivo debido a la inseguridad. Y allá está sin taquilla, sin arraigo, sin rumbo. Lo que sigue parece inevitable: último lugar, crisis financiera y un club que ha dejado de competir para simplemente sobrevivir.
Y ahora, la solución que se plantea es convertirlo en filial de Club Tijuana. Es decir, dejar de ser Dorados para convertirse en un apéndice. Un laboratorio. Un equipo sin ambición propia.
¿Ese es el regreso que merece Culiacán?
Porque no se trata solo de abrir un estadio o de “traer de vuelta el futbol”. Se trata de qué tipo de futbol se está regresando. Y lo que hoy se perfila no es un proyecto competitivo, es una estructura subordinada, diseñada para formar jugadores que brillarán… pero en otro equipo.
El discurso oficial intenta suavizarlo: “no desaparece el club”, “se transforma”, “se apuesta por jóvenes”. Pero la realidad es más cruda: Dorados dejaría de existir como proyecto profesional independiente.
Sería, en los hechos, un equipo de tercera división.
Y eso, para una plaza que ya probó las mieles de la Primera División, no es avance ni reconstrucción. Es retroceso.
La pregunta de fondo no es si los Dorados van a volver. Es en qué condiciones lo hará… y si la afición está dispuesta a aceptar un equipo que ya no compite por nada, que ya no representa aspiraciones, que ya no es suyo.













