El cilindrero
El dueño del cilindro posa con sus pequeños micos, los acomoda alrededor suyo. Un silbido sordo es la única señal que necesitan los primates para agruparse. Los de mayor afecto ocupan la posición de cercanía, el resto se acomoda según su importancia. Todos sonríen.
El mayor truco del cilindrero es engañar a los monos creyendo que ellos son los dueños de la plaza. Mientras los monos bailan, el cilindro sigue tocando…
