¿Qué deja la visita de Harfuch?
A esto se suma un elemento político que no pasa desapercibido: la ausencia de una fecha confirmada para la visita de la presidenta de la República a Sinaloa.
Sinaloa no necesita más promesas en suspenso ni regresos anunciados sin saldo público. Necesita respuestas. Porque mientras las autoridades afinan estrategias y cuidan los tiempos, la violencia no espera, y la sociedad tampoco debería hacerlo.













