En distintos operativos al sur de Culiacán fueron detenidas siete personas, entre ellas cuatro menores de edad; se aseguraron armas de alto poder, municiones y dos vehículos con reporte de robo.
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Fue un día largo para el gobernador, aunque intentó llevarlo con humor. Ni el colorido desfile por el 115 aniversario de la Revolución —carros alegóricos, escuelas, escaramuzas, bandas y asociaciones ocupando el Centro de Culiacán— logró suavizar las preguntas que enfrentó desde temprano. Desde ahí comenzó una jornada que combinó actos públicos festivos con temas incómodos y respuestas a medias.
El recorrido del día dejó claro que el mandatario no estuvo solo. El mediodía resumió bien la dinámica política actual: el gobernador y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil —quien en más de una ocasión parece funcionar más como una especie de acompañante del gobernador y no el alcalde de una capital— estuvieron juntos en todos los eventos. Primero en el desfile; después inaugurando una tienda Bodega Aurrera; y finalmente abriendo la Expo Ganadera. En cada acto se repitió el mismo patrón: presencia, foto y breves declaraciones.
La primera pregunta incómoda llegó desde la mañana con el tema del Mazatlán FC. Los reportes nacionales colocan al club en una posible venta, luego de semanas de mensajes públicos y tensos de Ricardo Salinas Pliego, dueño del equipo, quien acusó al Gobierno de Sinaloa de investigar sus empresas y advirtió que estaba dispuesto a vender “hasta la cerca del estadio”.
Rocha evitó la confrontación. Se limitó a decir que no tiene información oficial y que, al ser un empresario privado, “como tiene dueño pueden venderlo”. Fue una postura calculada: mientras el propietario del club escala la narrativa en redes, el gobierno estatal prefiere desaparecer del plano. Ninguna crítica, ninguna aclaración adicional. Entre más polémica genere Salinas Pliego, más silencio mantiene el Ejecutivo.
Después llegaron las preguntas sobre los extranjeros detenidos en hechos recientes. El gobernador reconoció preocupación por los dos guatemaltecos y un venezolano arrestados en un operativo en Navolato, así como por el francés asegurado días antes en Culiacán. Fueron detenciones relevantes, todas en hechos armados, y aun así Rocha mantuvo cautela. Su respuesta fue mínima: “Sí, claro que preocupa, ¿cómo no?”.
Pero el punto más sensible fue la alerta internacional sobre el canadiense buscado por Estados Unidos, señalado por el FBI como un operador criminal de alto perfil, con presuntos vínculos con redes del Cártel de Sinaloa. Las agencias estadounidenses han aumentado su recompensa a 15 millones de dólares y sostienen que el fugitivo podría estar en territorio mexicano, específicamente bajo protección de grupos sinaloenses. Rocha, sin embargo, tomó distancia. Afirmó que revisó la información y que “no dicen que esté en Sinaloa”. No precisó si hay coordinación, vigilancia o algún tipo de seguimiento local, pese a que la narrativa internacional apunta en dirección contraria.
Por la tarde, en la inauguración de la Expo Ganadera, el tono cambió, pero el contexto no ayudó. El gobernador habló de apoyos, pacas, semilla borrajera y del aumento de 10 millones de pesos al presupuesto ganadero. En el escenario había optimismo; entre los asistentes no tanto. Ganaderos comentaron que este año la feria estuvo a punto de no realizarse por falta de recursos y dudas internas. Varios reconocieron que el evento salió adelante solo por intervenciones de último minuto del gobierno. La Unión Ganadera evitó explicar cómo se destrabó el financiamiento.
El contraste era evidente: en el micrófono se hablaba de unidad y recuperación; entre el público predominaban los gestos serios de productores golpeados por la sequía, el endeudamiento y la incertidumbre. La feria se inauguró, sí, pero más como resultado de un empuje administrativo que de una verdadera fortaleza del sector.
Y para cerrar la jornada, llegó el tema más delicado: la desaparición de Carlos Emilio en Mazatlán. Rocha insistió en que la información corresponde a la Fiscalía y aclaró que él no tiene coordinación con la familia del joven. Pero su respuesta dejó un matiz incómodo: mientras hablaba de un desaparecido, el gobernador mencionó que han estado “dándoles esa alegría a la gente” cuando algún muchacho regresa. La frase, usada en un contexto de búsqueda y angustia para las familias sinaloenses que siguen buscando a sus desaparecidos están muy alejados de esa alegría que plantea el mandatario estatal.
Así terminó el 20 de noviembre: con desfiles, inauguraciones, feria y discursos oficiales, pero también con un gobernador en una burbuja social muy diferente a la media del sinaloense, sobre todo por temas que no se diluyen con música de banda ni con fotos de protocolo. Una jornada donde el humor no alcanzó para cubrir las tensiones.