A golpes, José Luis “Chapito” Velarde se ganó el respeto de los conocedores de boxeo
No obtuvo campeonato alguno en el terreno profesional, pero derrochó intensidad y bravura en sus combates
David Velázquez Robles / El Sol de Sinaloa
Eso, sin duda, al final del camino, es lo que más valora el "Chapito" Velarde, pues con ello se estaba ganando el respeto en una profesión tan difícil y que siempre tiene al pugilista exponiendo su vida.
Desde aquel 1984, cuando llegó el momento de su debut en el amateurismo, ya se vislumbraba que en camino estaba surgiendo una estrella y el "Chapito" Velarde con sus apenas 20 kilos de peso (14 años) ya estaba arriba del ring repartiendo golpes a diestra y siniestra.
Tal y como él lo apuntara, "no había mucho exponente", y los logros llegaron a granel: campeón municipal y estatal al grado de inmediato ser considerado para representar a Sinaloa en un nacional en Tijuana, pero por motivos de fuerza mayor no acudió.
Pero él estaba destinado para grandes empresas y ello quedó constatado en su debut profesional en 1988 (a los 18 años de edad) midiendo a Roberto Chávez en peso mini mosca.
A pesar que la función era encabezada por Julio César Chávez como Campeón Mundial enfrentando al "Bazzoka" Limón en su calidad de ex campeón, fue su combate el que se llevó los aplausos y las vivas que culminaron en el lanzamiento de monedas al ring.
Así es como iniciaba la era de un ídolo, de un peleador que en casa siempre fue un atractivo natural, pero que fuera de la misma también corrió con esa misma suerte de ser un pugilista taquillero.
Y que ciertamente sobresalir en su peso, en sus tiempos, no resultaba nada fácil, pues en el planeta existían verdaderos monstruos de la talla de Ricardo López, “Chiquita” González, Alex Montiel, “Candelita” Vargas, por citar algunos. Por esa razón es mucho más su grandeza.
Su última pelea sucedió el 10 de mayo de 2001 frente a Evaristo Primero y curiosamente en juego estaba otro título (Continental de Las Américas) y una vez más la suerte no le sonrió.
Ya 18 largos años derrochando enseñanza a jóvenes promesas en su gimnasio ubicado en La Costerita, sin lugar a dudas que su triunfo más grande (a decir de él) fue que su hijo Carlos Iván se inclinara por esta disciplina y a los 17 años debutó en el terreno profesional.
A los 26 el joven decidió retirarse, pero durante ese tiempo tuvo la fortuna de disputar en dos ocasiones títulos Mundiales (en Japón y Filipinas), obtuvo un título nacional Paja, un Continental CMB y un Internacional.
Velarde Cruz manifestó que otra de las satisfacciones fue haber representado con dignidad a su municipio y al estado, haber conocido y el mundo, además de haber peleado con lo mejor de sus tiempos dejando todo arriba del ring.
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“Tuve la fortuna de haber participado en las grandes arenas del mundo, que nunca decliné y que gracias a Dios desde que era amateur y luego de debutar en el profesionalismo siempre fui un peleador aguerrido con mucha disciplina, era cartel y por los espectacular que era, la función giraba en torno a mí”, culminó.
FRASE
EL DATO
EN 1992 viajó por primera vez a la USA para pelear con el invicto Campeón Mundial Mini Mosca, Michael Carvajal. Continuó su trayectoria por los Estados Unidos, Europa, Asia, Oriente, Puerto Rico y Sudamérica enfrentándose con lo mejor del boxeo de aquellos años.
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