Carolina: mi vida estaba destinada a servir a los demás
La satisfacción de haber rescatado una vida de manera poco usual para los paramédicos es la confirmación de su vocación
Jesús Verdugo I El Sol de Sinaloa
El llamado, como siempre, no decía mucho. Un intento de suicidio para el sur de la ciudad, cerca de la "calle ancha" en la colonia Lázaro Cárdenas. Carolina y su compañero salieron con la incertidumbre de no saber qué iban a encontrar.
El hecho se pierde en la memoria de hace decenas de años, en ese entonces la colonia a donde iban estaba rodeada por un arroyo amenazante y los patios de las casas estaban habitados por gallos y perros descoloridos.
TRAYECTO
Cuando la ambulancia logró llegar sorteando la terracería imposible vieron el escenario; un joven de edad indefinida con una cuerda hecha nudo en una mano y un cinturón en la otra, detrás de él una docena de vecinos gritándole que se detuviera, que para que se mataba.
Las personas afuera de la casa se reían y burlaban, que nomás estaba llamando la atención, decían. Una persona le dijo a Carolina que lo bajaron de un árbol, que casi se ahorcaba y ahora lo estaban correteando para quitarle esas ideas de la cabeza.
El paramédico y su compañero entraron al patio y en medio de todo el caos, aquel joven se detuvo al ver a Cruz Roja en el peto de los socorristas. Corrió hacia ellos con cierto escepticismo y Carolina le dijo que si podían revisarlo, nada más.
EL TIEMPO
El paramédico entregó al joven con un familiar que había llegado luego de que le avisaran lo sucedido. Más tranquilo y estable, el joven aceptó recibir ayuda psicológica.
LA AYUDA
El paramédico entregó al joven con un familiar que había llegado luego de que le avisaran lo sucedido. Más tranquilo y estable, el joven aceptó recibir ayuda psicológica.
SUCESO
El joven, aún alterado comenzó a relatar porqué quería quitarse la vida.
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