Crónica: El reto de ser mujer en la SSPyTM
Evelia Chávez Cota, la primera mujer que ingresó como comandante en la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal
Redacción / El Sol de Sinaloa
NO LO PODÍA CREER, SERÍA PATRULLERA
María Elena Medina Garay, Oficial de Tránsito, es una de esas cinco jóvenes con deseos de superación, ingresó en 1997, había activas dos mujeres Agentes de Tránsito en Culiacán y con ellas serían siete.
En el 2007 hubo una promoción para patrulleros en la corporación, ellas se inscribieron, aprobaron los exámenes prácticos y teóricos; fue ahí que María Elena resultó candidata.
Pero su alegría era más grande que sus temores, abordó la unidad y junto a su compañera Araceli, salió a patrullar el primer cuadro de la ciudad.
“Mi trabajo me apasiona y todos pueden verlo. Cuando tenga que irme, me costó desprenderme del uniforme café y sí, no sé cómo le haré para desprenderme de este", dijo la Policía Primero de la Unidad de Vialidad, María Elena Medina Garay.
VI LAS MOTOS Y DIJE ¡QUÉ PADRE, ALGÚN DÍA LLEGARÉ A SER MOTOCICLISTA
María Griselda Bojórquez Vargas ingresó el año 2019 como Policía Municipal, donde laboró por un mes y medio, ya que su sueño era ser Policía de Tránsito y logró concretarlo.
Oriunda de la sindicatura de Costa Rica, María, mujer esbelta y morena, de ojos brillantes, con la juventud en puerta, no esconde su orgullo por haber conseguido el propósito que desde pequeña deseaba, y por lo que tanto había luchado.
“Ser Policía de Tránsito era todo lo que yo soñaba y anhelaba, y lo logré”.
Quería superarse, así que mientras llegaba el momento entró a la Licenciatura de Derecho, lo cual no fue fácil, ahora tenía dos pequeños, sin embargo llegó el tiempo de aplicar, lo hizo y logró entrar a la corporación.
Poco después, relata que, en un pase de lista en los patios de la Unidad de Vialidad, vio uno a uno llegar a los motociclistas a la formación, y aunque lo veía lejano, su deseo de superación creció.
“Cuando yo llegué la primera vez a los patios de la corporación a la formación, y vi las motos dije, que padre algún día llegaré a ser motociclista; pero yo lo veía como lejano”, expresó.
Con su voz suave y entre cortada parece algo vergonzosa, pero todo cambia cuando menciona que un día llegó a dejar unos documentos a las instalaciones y vio al Director, ese era el momento, le pidió una oportunidad: quería ser motociclista.
“Dicen dónde está la moto loca. Ellos son moto locos y yo ahora, moto loca”, considera María, y lo expresa con orgullo ante el cariño de sus compañeros.
Sobre la reacción de la ciudadanía al verla uniformada y conduciendo una motocicleta, entrelaza sus manos, lleva sus ojos al cielo, ella considera que se sorprenden, y no pueden creer que es mujer.
Y con ella, María Griselda, tres generaciones lograron ser parteaguas en la evolución de la mujer como Policía de Tránsito, el siguiente paso, ya está trazado.
"Fuente de información: Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal"
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