Culiacán, mi “Horcón de en medio”
Guillermo Torres Chinchillas escribe semblanzas de personajes, barrios y edificios históricos; sostiene mi vida, afirma
José Ángel Estrada
Si volviera a nacer y se le diera la oportunidad de elegir qué ciudad le gustaría para crecer y vivir, ¿cuál elegiría?, se le pregunta y sin pensarlo casi nada responde:
Guillermo Torres ha sido abogado litigante, ha ocupado diversos cargos en la administración pública, desde director de Averiguaciones Previas en la entonces Procuraduría del Estado hasta director jurídico del Colegio de Bachilleres de Sinaloa.
Ahora se estrena como escritor y eligió lo que más quiere: su ciudad. Con nostalgia recuerda los viejos edificios históricos de Culiacán que han ido desapareciendo, sobre todo por tener amplios portales como característica.
En su libro recuerda precisamente algunas edificaciones con esas características.
“El teatro Apolo era uno de los más bellos del país, por eso le llamaban Apolo, y quedó en nada. Podían haberse puesto comercios sin destruirlo.
“La penitenciaria de Culiacán es otro edificio histórico que desapareció. Era único, más bellos que los de Guanajuato y Zacatecas. Ahí se construyó Difocur, ahora ISIC.
“En Colón y Morelos había también una hermosa casa colonial, con un portal en forma circular, muy parecido a lo que tenía el Colegio Cervantes, y tenía su patio central y arcos. Y ahí no hay nada ahora”.
PERSONAJES
En su libro también incluye a un gobernador que le gustaba mucho la música, Gabriel Leyva, quien formó la Banda del Estado, cuyo director era un clon de Benito Juárez.
VIEJO TRANSPORTE
Por todo esto que le ha tocado vivir, Torres Chinchillas sostiene que Culiacán le sostiene su vida.






























